De entrada, hay que decir que el café es el segundo producto de mayor importación, sólo superado por el petróleo. Y además, es una de las bebidas más populares a nivel mundial y se produce en climas medios a tropicales.
Y de acuerdo a los registros recientes, se cuentan 52 países productores. Entre los cuales se encuentra México. Mientras que los principales países consumidores, son Estados Unidos, Brasil, la Unión Europea y Japón.
Pero es importante señalar que México es líder mundial en la exportación y producción de café orgánico, consolidándose como el principal proveedor internacional. Aunque México es considerado como uno de los principales países productores de café orgánico (11°) del mundo, destinando 3.24% del total de la superficie cultivada.
La producción mundial para la temporada 2024/25 se estimó en 176.2 millones de sacos de 60 kilos; 7.1 millones por encima de la temporada pasada; sin embargo, por causas climáticas la producción de Vietnam se vio afectada. Mientras que la producción de Centro América y México se estimó en 16.6 millones de sacos; siendo principalmente de la variedad Arábica.
Y hay que señalar que dentro de los principales factores que mueven los precios del mercado del café, está en primer lugar la cuestión climática, a la que le sigue las enfermedades.
Ahora bien, el café es un cultivo estratégico a nivel nacional y los cafetales sembrados bajo diversos árboles de sombra, son reconocidos como importantes refugios para la biodiversidad y agrobiodiversidad, con lo cual se protegen varios servicios ambientales . Y la mayoría de los cafetales de México son cultivados por pequeños productores que deciden sembrar sus cafetos bajo sombra, lo cual han contribuido a salvar la seguridad alimentaria de familias campesinas e indígenas del sureste de México, cuyo principal sustento proviene de la comercialización del café a nivel nacional e internacional. Sin embargo, la cafeticultura mexicana está amenazada por las consecuencias del cambio climático en su producción. Y en la última década, se han experimentado cambios en las temporadas de lluvias y sequías prolongadas que han provocado daños y enfermedades como la roya del café, afectando gravemente la producción nacional, especialmente durante los ciclos productivos. Y una de las estrategias implementadas por el gobierno mexicano y las empresas nacionales y transnacionales para recuperar rápidamente la producción del café, fue la renovación de los cafetales con variedades mejoradas tolerantes a la roya y de alto rendimiento. No obstante, las nuevas variedades incentivaron la deforestación de los cafetales, ya que requieren de mayor exposición solar para producir adecuadamente. Pero al disminuirse la masa arbórea se incrementa la vulnerabilidad de los cafetales ante los efectos del cambio climático.
Y según un estudio titulado High extinction risk for wild coffee species and implications for coffee sector sustainability, y publicado en la revista Science Advances, alrededor del 60% de las especies de café silvestres, las cuales podrían contribuir a la resistencia de las especies de café comerciales, están en alto riesgo de extinción. Por ello, el estudio señala que 75 de las 124 especies de café del mundo se consideran en peligro de extinción. Debido fundamentalmente al aumento en el número de sequías hasta la propagación más rápida de patógenos fúngicos, de ahí que las especies de café (principalmente Robusta y Arábica) enfrentan una amplia gama de amenazas.
Además, en el estudio se señala que el 55% de todas las especies de café silvestre se encuentran en colecciones de germoplasma y el 72% se encuentran en áreas protegidas.
La producción de café en México enfrenta una situación crítica derivada del cambio climático, con pérdidas en cosechas que pueden alcanzar hasta el 30% debido a fenómenos meteorológicos extremos, sequías y nuevas plagas.Impactos Climáticos en el Café Mexicano
Sequías y Altas Temperaturas: Más del 61% del territorio mexicano experimenta sequía de moderada a excepcional, lo que afecta directamente los cafetales. En Veracruz, la falta de lluvias ha causado un retraso en la cosecha y una reducción severa en la producción.
Fenómenos Extremos: La intensidad de huracanes y lluvias, exacerbada por el cambio climático, ha provocado deslizamientos de tierra e inundaciones en las zonas de cultivo.
Plagas y Enfermedades: Las variaciones de temperatura y humedad favorecen la aparición de hongos como la roya y el «ojo de gallo», afectando la calidad y cantidad de la cosecha, particularmente en regiones como la Sierra Madre.
Reducción de Áreas Aptas: Se estima que hasta el 50% de las tierras aptas para el cultivo de café podrían volverse improductivas para 2050. Se prevé que la superficie adecuada para café arábica disminuya cerca de un 29% en México.
Dentro de las dos variedades de café en México (robusta y arábica), la segunda es mas vulnerable al calentamiento pues para el café arábica los rangos de temperatura media anual considerados como óptimos están entre 17 °C y 23 °C, mientras que temperaturas superiores a 23 °C aceleran el desarrollo y la maduración de las frutas y pueden provocar la pérdida en su calidad física. Así también, la luz solar y la temperatura afectan sustancialmente la transpiración, mientras que la eficiencia del uso del agua disminuye fuertemente con un aumento de la luz y una temperatura superior a 24 °C, por ello, las temperaturas superiores a 30 °C asociada con una temporada seca prolongada durante la floración pueden provocar el aborto de las flores.
De ahí que las investigaciones recientes, señalen que la temperatura es el factor climático más relevante para la producción de café, ya que el rendimiento responde significativamente a los patrones estacionales de temperatura. El resultado de la comparación de la producción de café presente y futura sugiere que los cambios en las temperaturas y precipitaciones propiciados por el cambio climático, podrían causar una reducción de hasta 34% en la producción de café , al menos en el estado de Veracruz.
Por su parte, la cafeticultura en Querétaro, concentrada principalmente en la zona serrana (Landa de Matamoros), enfrenta afectaciones significativas debido al cambio climático, caracterizadas por sequías prolongadas, altas temperaturas y alteraciones en los patrones de lluvia.
Se ha recomendado, para enfrentar el cambio climático, seguir buenas prácticas agroecológicas, como la diversificación de cultivos que conservan la biodiversidad y aumentan la riqueza del suelo, así como, el cultivo de variedades resistentes a la roya y a temperaturas más altas, lo que podría ayudar a reducir pérdidas; además de cultivar el café bajo sombra con árboles nativos ayuda a regular la temperatura, conservar la humedad del suelo y mejorar la biodiversidad; y finalmente, el uso eficiente del agua.





