El nombre de Kimi Antonelli ya está escrito con letras doradas de la Fórmula 1.
En apenas su segunda temporada en el Gran Circo, el italiano se convirtió ayer en campeón y no cualquiera, sino el más joven en la historia, rompiendo un récord que estuvo vigente 16 años, pues Sebastian Vettel lo logró en 2010, cuando se coronó con 23 años, 4 meses y 11 días.
Además, el originario de Bolonia, es apenas el tercer piloto italiano que se corona en la F1 después de Giuseppe Farina en la temporada inaugural de 1950 y 73 años después de que Alberto Ascari concretara su bicampeonato en 1952 y 1953.
Pero, más allá del título y los récords, lo que conmovió al ahora monarca fue todo lo que sufrió en su primer año con Mercedes porque muchos pensaban que jamás podría llenar el vacío que dejó el 7 veces campeón Lewis Hamilton.
A ese niño que cautivó al director del equipo, Toto Wolff, pronto le llegó su revancha.
“Es difícil expresar con palabras lo que estoy sintiendo en este momento. Todavía estoy intentando asimilarlo todo, pero poder decir que soy campeón del mundo es simplemente increíble” , dijo el joven corredor.
Faltó Giordano
Kimi estuvo acompañado por su familia en un legendario Autódromo Hermanos Rodríguez que vio definir un título de F1 por sexta ocasión. Estuvieron sus padres y su hermana menor, pero faltó Giordano Antonelli, quien le heredó el gusto por los autos.
“Mi abuelo estaría muy orgulloso y desafortunadamente no está aquí conmigo hoy, pero seguro que me ve **desde ahí arriba”** , dijo Kimi entre lágrimas.
A Kimi le bastaba con acabar noveno ayer para amarrar el título, pero peleó hasta treparse al tercer escalón del podio, a donde lo acompañó el Mercedes W17, clave del éxito forjado con 9 victorias, 17 podios y 380 puntos que lo hacen inalcanzable para sus más cercanos rivales: Max Verstappen y Lewis Hamilton, quienes lo superaron ayer en la CDMX.






