La palabra “chafa” es un adjetivo coloquial, utilizada principalmente en México, aunque también en los países de Centroamérica, para describir algo de mala calidad, falso o con poco valor; también sirve para retratar algo que está defectuoso. El Diccionario del Español de México lo define como algo “que es malo, que presume de ser algo que no es o que no cumple con las expectativas que genera”. Por último, esta palabra también se usa para expresar decepción ante una situación desagradable o injusta.
Las definiciones resultan útiles, cuando se trata de revisar lo que ha pasado con los llamados megaproyectos impulsados durante el sexenio de AMLO. A manera de ejemplo, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, mejor conocido como AIFA, el cual lleva 10 meses consecutivos en déficit de vuelos internacionales. En enero, cayó 21.1% en pasajeros internacionales respecto al mismo período de 2025, con una movilización de tan solo 29 mil 544 usuarios. Cabe señalar que la crisis del AIFA se agudizó cuando el Departamento de Transporte (DOT) canceló todas las nuevas rutas desde la terminal hacia Estados Unidos, al argumentar que las aerolíneas estadounidenses quedaron en desventaja por el retiro de las operaciones de carga del AICM y la gestión poco transparente de horarios en el Benito Juárez.
Expertos en el sector de aviación han comentado: “El 21 de marzo, el AIFA cumplió cuatro años de su inauguración y los datos indican que ha fallado en el objetivo de solucionar la saturación en el Benito Juárez”, toda vez que mientras .las terminales aéreas del Valle de México buscan ampliar su capacidad para atender la demanda del Mundial de Fútbol, que tendrá el partido inaugural el 11 de junio en Ciudad de México, pero esta caída prolongada del AIFA “se debe a la falta de vuelos y frecuencias, pues el tráfico en general está creciendo”.
Como cada temporada vacacional, la funcionalidad del AIFA se puso a prueba bajo el escrutinio social. En esta ocasión, en plena Semana Santa, la presidenta Sheinbaum comentó a través de sus redes sociales un breve mensaje al que agregó algunas fotografías: “Así está el AIFA el día de hoy. Vuelos al 100 a todos los destinos”. Opositores criticaron la publicación e incluso dijeron que se trataba de “inteligencia artificial”. No obstante, lo que mayor revuelo tuvo fue la confirmación de que la apertura del tramo Lechería–AIFA del Tren Suburbano, inicialmente programada para finales de marzo, no se realizaría y quedaba pospuesta.
Por más que desde el oficialismo se intenta proyectar la idea de que esta obra ha sido exitosa, con todo y los 116 mil millones de pesos que costó (más los 332 mil millones por la cancelación del aeropuerto de Texcoco), los datos duros evidencian todo lo contrario. Más aún, la difusión de aquel desafortunado video, donde AMLO -junto con integrantes de su gabinete- celebraba la llegada del tren de Buenavista al AIFA el 5 de diciembre del 2021. En plena grabación de aquel montaje, las pantallas quedaron en blanco y dejaron de proyectar la mentirosa puesta en escena.
Conforme el tiempo avanza, un tren descarrilado, una refinería incendiada y ahora un suburbano pospuesto, dan muestra de cómo el sexenio anterior fue ineficiente en el uso del gasto público y solo se basó en propaganda, medias verdades o de plano, mentiras completas.
A lo anterior, se suma un nuevo caso de “conflicto de interés”, ahora con Rodrigo Gutiérrez Mueller, hermano mayor de Beatriz Gutiérrez Mueller, esposa del expresidente, quien registró un par de empresas dedicadas a los servicios financieros y a las transferencias de dinero llamadas “Envíos del Bienestar” y “Pagos del Bienestar”. Los dos socios del ahora “cuñado incómodo”, están acusados en Estados Unidos de conspiración para obtener “fondos estatales de compensación por desempleo y otros fondos públicos mediante fraudes”. Aunque la SHCP ya los exhoneró, el caso se suma a la larga lista de familiares, entre hijos y hermanos de López Obrador, que han sido señalados por hacer negocios desde el gobierno.
El paso del tiempo es implacable. La evaluación de lo que fue el sexenio de AMLO, toma su justa dimensión. Los opositores al obradorismo, con mofa llaman “(Ch)AIFA” al AIFA. Poco a poco, con la pérdida de vuelos internacionales, la “I” del AIFA desaparece, lo que progresivamente le facilita a críticos y analistas, que el nombre quede -junto con todo lo que fue aquel sexenio- simplemente en (Ch)AFA.






