La decisión, que mostró división interna en el banco central con tres votos a favor y dos en contra, es su primer recorte desde la reunión del 5 de febrero, cuando la Junta de Gobierno de Banxico decidió “hacer una pausa” en su reducción de la tasa de interés, para dejar la tasa de referencia sin cambios en el 7 por ciento, tras una docena de reducciones consecutivas.
Según Banxico, la decisión se da en congruencia “con la valoración del actual panorama inflacionario”, además de que consideró los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad que ha mostrado la actividad económica y el grado de restricción monetaria que se ha implementado.
Asimismo, explicó que “juzgó que la postura monetaria alcanzada sería apropiada para enfrentar los retos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”.
Hacia delante, precisó el banco central, conforme la evolución de las condiciones macroeconómicas y financieras lo amerite, “la Junta de Gobierno valorará la pertinencia y el momento de realizar un recorte adicional a la tasa de referencia”.
Explicó, además, que para sus próximas decisiones tomará en cuenta los efectos de todos los determinantes de la inflación y se mantendrá “atenta” a la evolución de las condiciones externas.
Las proyecciones de Banxico apuntan a un alza de la tasa de inflación en el país en el primer semestre del año hasta el 4.1 por ciento, y posteriormente se moderará para cerrar 2026 en el 3.5 %.
La decisión de Banxico contrasta con la tomada la pasada semana por la Reserva Federal (Fed) en EE.UU. que mantuvo los tipos de interés sin modificaciones al reconocer que las repercusiones de la guerra con Irán son “inciertas”.
La próxima decisión de política monetaria en México está prevista para el 7 de mayo.