Estados Unidos lanzó ayer bombardeos a gran escala contra militantes del Estado Islámico (ISIS) en Siria, en represalia por la emboscada del mes pasado en la que dos soldados y un intérprete civil estadounidenses perdieron la vida.
“Nuestro mensaje sigue siendo firme: si dañas a nuestros combatientes, te encontraremos y te mataremos en cualquier parte del mundo, sin importar cuánto intentes evadir la Justicia”, advirtió el Comando Central de Estados Unidos.
Un día antes, funcionarios sirios informaron sobre la detención del líder militar de las operaciones de ISIS en Medio Oriente.
En la ofensiva de ayer fueron alcanzados objetivos de ISIS en toda Siria, en respuesta al atentado en el que murieron los sargentos Edgar Brian Torres y William Nathaniel Howard, y Ayad Mansoor Sakat, un intérprete civil, en la ciudad de Palmira.
Los estadounidenses apoyaba la operación “Inherent Resolve”, una coalición internacional para combatir a los militantes islámicos que se apoderaron de amplias zonas de territorio sirio e iraquí en el 2014.
Las Fuerzas Democráticas Sirias, encabezadas por los kurdos, han sido durante años el principal socio de Estados Unidos en la lucha contra ISIS en Siria.
Pero desde la destitución de Bashar Assad en diciembre del 2024, Washington se ha coordinado cada vez más con el Gobierno central en Damasco, que recientemente se unió a la coalición global contra el Estado Islámico.






