lunes, enero 12, 2026
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja
Sin resultados
Ver todos los resultados
Plaza de Armas | Querétaro
Sin resultados
Ver todos los resultados

Astudillo frente al radicalismo que espanta inversiones

Desliz

por Gildo Garza
12 enero, 2026
en Editoriales
Carta a Santa Claus: los niños malos de la política queretana
18
VISTAS

Hay una palabra que en política se usa como incienso: unidad.

La prenden, la pasean por la sala y esperan que el humo tape lo esencial: quién está construyendo y quién está dinamitando.

En Querétaro, mientras la conversación nacional se enreda en el epitafio de la “soberanía” —ese discurso que suena bravío en el Zócalo y en Reforma, entre becarios acarreados que no distinguen el himno de Venezuela, pero se vuelve torpe cuando lo aterrizas en un estado 100% americanizado—, hay otra lógica, más fría y más útil: la de los hechos. Aquí no se gana con consignas; se gana con certidumbre, puentes e interlocución real.

Querétaro no es un póster ideológico: es un ecosistema.

Empresas estadounidenses, proveedores binacionales, maquiladoras, cadenas logísticas, universidades, capital humano y un mercado que vive —para bien o para mal— en doble carril. Y en ese tablero, el radicalismo no es valentía: es incertidumbre. Es un balazo en el pie.

¿Dónde van a quedar los que desfilaron en la pitarra de la “defensa de la soberanía” cuando les cancelen la visa y, de paso, los empresarios estadounidenses retiren el respaldo a las instituciones que hoy dan certeza a la industria? En política internacional no hay romanticismo: hay consecuencias.

Los morenistas, en su afán de “golpetear” a Trump como si fuera un personaje doméstico al que puedes regañar desde una tribuna local, olvidan una regla básica del poder: cuando te peleas con el socio más grande, el que paga la factura no es el que grita… es el que trabaja. Y aquí trabaja medio estado.

Mientras tanto, los “gringos” —gústenos o no— leen señales. No necesitan que alguien les explique Querétaro: lo viven en inversiones, nóminas, proyectos y riesgos. Y cuando detectan que la clase política está dispuesta a incendiar el terreno con radicalismo, sacan una conclusión simple: no se puede hacer negocios con incertidumbre política. Entonces empiezan a pesar, con frialdad pragmática, quién es un interlocutor confiable y quién está decidido a colgarse la soga solo.

En ese contexto —sin romanticismos— se entiende un movimiento que algunos prefieren minimizar: Ricardo Astudillo, puntero del Partido Verde y la mejor carta de la 4T en Querétaro, sigue sumando.

Pero no el “sigo sumando” de cartulina.

No el del aplausómetro.

Hablo de la suma que pesa porque es real: componentes, cabezas, liderazgos, gente con peso institucional.

Ahí están las imágenes y el mensaje público: Astudillo recibiendo al magistrado en retiro José Antonio Ortega Cerbón, expresidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y ex candidato al Senado por Movimiento Ciudadano. No es una foto de ocasión: es una señal.

Un ex titular del Poder Judicial no se sienta a “saludar”. Se sienta cuando hay proyecto, ruta y respeto. Y cuando además se dice que “los une un proyecto en común”, el mensaje es doble: estructura y agenda.

En el idioma real de Querétaro eso significa una cosa: blindaje.

Blindaje institucional, blindaje de gobernabilidad, blindaje frente a un entorno nacional cada vez más tóxico. Porque si algo teme el sector productivo —y también el ciudadano común— no es la competencia política; es la improvisación. Y hoy la improvisación se disfraza de patriotismo y acaba convertida en desconfianza internacional.

Astudillo suma donde más le duele a la grilla: en el mundo que no vive de trending topics sino de credibilidad. Colegios de abogados, litigantes, agrarios, juzgadores, redes profesionales. Ortega Cerbón no es un influencer: es un nodo. Y los nodos no se mueven por capricho, sino cuando hay espacio para construir sin ser adorno. A eso súmale más de 80 mil votos en la elección pasada.

Por eso el contraste es brutal.

De un lado, un morenismo local que juega al nacionalismo de utilería, sacrificando hasta sus propias visas y lanzando piedras a un estado que vive de la integración económica.

Del otro, un operador político que entiende que Querétaro no necesita gritos: necesita gestión, puentes, acuerdos, territorio y una ruta de crecimiento que no espante al que invierte ni maltrate al que trabaja.

Astudillo no vende épica: vende pragmatismo. Y en política, cuando se hace en serio, eso es arquitectura, no sermón.

¿De qué lo acusan? ¿A quién robó, a quién defraudó, a quién extorsionó?

Su pecado es dirigir al Verde. Y dirigirlo bien.

La pregunta no es si “cae bien” o si “sale bonito” en la foto. La pregunta es quién está entendiendo el momento histórico de Querétaro: un estado que no puede ser rehén de la polarización nacional ni del radicalismo rancio que quiere quemar extranjeros mientras graba TikToks en iPhone.

Aquí entra la frase que incomoda a los que solo saben restar: sumas que no restan.

Hay sumas de humo —aplausos, fanáticos, pleitos— y hay sumas de verdad: instituciones, actores con densidad, músculo empresarial, profesional y territorial.

Si el juego se pone áspero —y se va a poner—, Querétaro no va a premiar al que grite más fuerte contra Washington, sino al que garantice que el estado siga siendo confiable, competitivo y gobernable. Lo demás es propaganda. Y la propaganda siempre se estrella contra la realidad.

En política, como en la vida, el que se cuelga la soga solo no necesita enemigos: necesita espejo.

Y hoy el espejo es claro: unos se empeñan en restar y otros, aunque les arda, siguen sumando.

Colofón | Criminalización como política

Lo que estalló en Querétaro este fin de semana no fue una discusión sobre un currículum: fue un operativo de linchamiento desde el ala radical del grupo de Gilberto Herrera Ruiz, ejecutado por su porro regidor-operador Fernando Flores “El AVSE”.

Cuando, exhibí con documentos oficiales de la Universidad de Valparaíso (Chile) que Flores no es licenciado por esa institución —sino que solo cursó un semestre de intercambio en 2014—, la respuesta no fue corregir la mentira: fue criminalizar al mensajero.

Y no solo a uno.

En la misma ofensiva fueron arrastrados Pedro Pablo Tejada Ramírez y Carlos Vinicio Arredondo, periodistas éticos, profesionales y con trayectoria pública, cuya credibilidad en Querétaro pesa infinitamente más que la de un grafitero y regidor plurinominal que vive de inflar credenciales y fabricar relatos.

La jugada es vieja: cuando no puedes desmentir los datos, intentas convertir al periodista en enemigo, asociarlo con “odio”, “violencia” o “conspiración” y soltar a tu base para que haga el trabajo sucio, incluso con ataques personales y familiares.

Esto no es periodismo vs. política.

Es poder vs. verdad.

Fernando Flores no actuó solo: es parte de la estructura política de Gilberto Herrera, una red de operadores, aviadores y porros que intenta ganar la narrativa por la vía sucia mientras usa como coartada a sus adversarios —el alcalde Felifer Macías y el gobernador Mauricio Kuri— para desatar una guerra donde los periodistas estorban.

Pero los hechos no se borran con gritos.

Un correo institucional pesa más que veinte tuits.

Una trayectoria pesa más que un perfil inflado.

Y una mentira comprobada no se vuelve verdad por repetirla.

Lo que vimos no fue defensa: fue desesperación.

No fue debate: fue criminalización.

No fue política: fue miedo a que el cuento se les cayera.

Y ya se les cayó.

Porque en Querétaro aún hay algo que no controlan:

periodistas que no se arrodillan y datos que no se pueden borrar.

A chambear.

@GildoGarzaMx

Etiquetas: ASTUDILLOFeliferkuriMorenaTrump

RelacionadoNoticias

Cinco del PAN contra cinco de la 4T

Cinco del PAN contra cinco de la 4T

12 enero, 2026
Raymundo Riva Palacio

La rana en la olla

12 enero, 2026
Los electores también son responsables

La mentira genera incomprensión

12 enero, 2026
José Fonseca

Elección del 27, decide sucesión

12 enero, 2026
Siguiente noticia
Dádivas récord a Pemex

Dádivas récord a Pemex

 

 

 

Categorías

  • Andadores
  • aQROpolis
  • Cartón
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Fuego amigo
  • Fuente de El Marqués
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Portada
  • Ráfagas
  • Roja

Enlaces Internos

  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Aviso de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Contacto

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Andadores
  • aQROpolis
  • Editoriales
  • Efectivo
  • En tiempo real
  • Local
  • México
  • Planeta
  • Ráfagas
  • Roja

© 2020 MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.

Este sitio web utiliza cookies. Al continuar utilizando este sitio web, usted está dando su consentimiento para el uso de cookies. Visite nuestra Política de privacidad y cookies.