La Semana del Arte en la Ciudad de México suma este año un capítulo inesperado —y probablemente irrepetible, la primera subasta en BADA de arte en formato lucha libre, presentada por Pop Up Subastas, un esfuerzo en alianza con La Feria de Arte BADA, la feria que desde su origen apostó por los artistas independientes y el contacto directo con el público, la agencia Creatica y La Federación Universal de Lucha Libre.
¡La Lucha Libre es patrimonio universal!
En un país donde la lucha libre también es patrimonio emocional, espectáculo popular y mitología viva, Pop Up y BADA decidieron romper el guion habitual del mercado del arte: cambiar el martillo solemne por el ring, el estrado por la arena y la neutralidad por el espectáculo. El resultado es una subasta performática donde arte, cultura popular y mercado se encuentran sin pedir permiso.
El martillo también lucha
El encargado de dirigir esta subasta histórica será Juan José Díaz Infante, martillero, artista transdisciplinario y figura clave en la experimentación cultural contemporánea en México. Su presencia no es casual: Díaz Infante ha insistido durante años en que la subasta puede ser una herramienta cultural, no solo un mecanismo de venta. En esta ocasión, el martillo no baja el volumen: lo sube.
Cada obra entra al ring como un contendiente. Cada puja es un round. El público no solo observa: participa, reacciona, apuesta. Todo a dos de tres caídas.
Tinieblas Jr, Alushe y el arte al centro del ring
El evento alcanza un nivel simbólico mayor con la participación de Tinieblas Jr, leyenda absoluta de la lucha libre mexicana, y su inseparable Alushe, ícono intergeneracional. Ambos no solo protagonizan la lucha: son parte de la subasta. La figura del luchador —héroe popular, performer nato, cuerpo simbólico— se convierte aquí en objeto cultural y detonador de valor.
También participarán en el cartel de lucha, Oriental, Rey de Bronce, el Pirata Morgan, el hijo del Pirata Morgan, Zumbi, Lolita, Vaery Moreno, Las Musas, Jessie Jackson y la princesa Maléfica.
No es un guiño nostálgico: es una declaración. El arte contemporáneo mexicano no puede seguir “siendo oficial”, “con línea”ignorando a la cultura no oficial que lo sostiene.
Artistas BADA: exclusividad sin intermediarios
En coherencia con el espíritu de la feria, las obras subastadas pertenecen exclusivamente a artistas que participan en BADA. Sin galerías, sin intermediarios, sin filtros. Es el artista frente al coleccionista, ahora amplificado por el espectáculo y la energía de la lucha libre.
La subasta no diluye el valor de la obra: lo expone a nuevas audiencias, lo democratiza y lo vuelve memorable. Aquí, el coleccionismo deja de ser un ritual silencioso y se convierte en experiencia compartida.
Una semana del arte que no pide permiso
Mientras ferias, museos y circuitos tradicionales repiten fórmulas seguras, Pop Up Subastas y BADA apuestan por el riesgo, el humor y la cultura viva. No buscan competir con la solemnidad: la desarman. No buscan validación externa: construyen público.
La subasta lucha libre no es un “evento alternativo”. Es una toma de postura frente a un sistema del arte que a veces olvida a quién le habla.
Para recordar
La Semana del Arte 2026 será recordada no solo por las ventas, los nombres o los cocteles, sino por el momento en que el arte mexicano se subió al ring, se quitó la máscara de la corrección y decidió luchar —literalmente— por su lugar en la cultura contemporánea.
Pop Up Subastas y BADA no organizaron una subasta más. Organizaron un recuerdo.






