Alfredo González
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) enfrentan crecientes riesgos de incumplimiento en sus obligaciones fiscales por la brecha tecnológica que tienen frente al Servicio de Administración Tributaria (SAT), advirtió Jorge Caballero, socio líder de Impuestos y Legal de KPMG México.
“El SAT ha adoptado un robusto aparato tecnológico que incluye el uso de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) y análisis masivo de datos, lo que genera retos importantes para muchas empresas, especialmente para las pequeñas y medianas”, detalló.
“(Las pymes) continúan gestionando su información financiera con ayuda de herramientas básicas, al tiempo que resultan afectadas por la baja calidad de sus datos y sus sistemas desactualizados”.
Roberto Mendoza, socio líder de Impuestos y Legal de la Unidad de Negocios Noreste de KPMG, señaló que disparidad tecnológica entre el SAT y los contribuyentes produce tensiones importantes que pueden traer consigo contratiempos no sólo para las organizaciones, sino también para sus asesores fiscales.
En México, el avance de la transformación digital ha implicado cambios en los distintos sectores y actividades económicas, añadió, y uno de los más notables y desafiantes se ha suscitado en el ámbito fiscal.
Caballero refirió en específico que la autoridad fiscal ha demostrado un liderazgo evidente en la implementación de innovación tecnológica.
“Las soluciones basadas en IA permiten al SAT analizar millones de Comprobantes Fiscales Digitales por internet en tiempo real, cruzando la información con estados de cuenta bancarios, declaraciones previas y registros contables”.
Explicó que este sistema avanzado facilita la detección de inconsistencias, evasión fiscal y simulación de operaciones, al tiempo que exige a las empresas un nivel de detalle y precisión en sus reportes fiscales que para muchas resulta muy difícil de alcanzar si no cuentan con la infraestructura tecnológica adecuada.
Señaló que las empresas en México, principalmente las pymes, aún usan hojas de cálculo como herramienta principal para la gestión contable, así como procesos manuales poco eficientes y propensos a errores humanos.
En ese sentido, dijo, el control deficiente genera datos imprecisos como pueden ser registros inconsistentes, información incompleta y la falta de integración entre los sistemas internos.
“Esta brecha tecnológica no sólo dificulta el cumplimiento de las obligaciones fiscales, sino que también expone a las empresas a riesgos innecesarios, como auditorías costosas o multas por incumplimiento”.
El problema, consideró, no puede resolverse con la sola inversión en tecnología, pues la mentalidad del gremio fiscal debe transformarse, ya que actualmente existe una percepción generalizada de que los avances tecnológicos son disruptivos, complejos, de difícil acceso o muy costosos.