Unos 825.000 niños podrían sufrir desnutrición grave este año en Sudán, país arrasado por casi tres años de guerra civil y donde el 70 % de las instalaciones sanitarias para atender a los menores y otros pacientes han dejado de funcionar, alertó este martes el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).
“Ningún niño en el planeta está sufriendo como los de Sudán, situados en el epicentro de la mayor catástrofe humanitaria del mundo actual”, resumió en rueda de prensa el portavoz de la organización Ricardo Pires.
Recordó que el último informe de Naciones Unidas sobre la situación alimentaria en Sudán, publicado el pasado viernes 6 de febrero, detectó niveles de hambruna en más de la mitad de los niños de la localidad de Um Baru, en el estado de Darfur Norte.
También se detectaron altos niveles en las vecinas Kernoi (34%) y Al Tina (20 %), lugares a los que han huido algunos de los habitantes de la capital regional, Al Fasher, desde su toma por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) a finales de octubre, tras año y medio de asedio.
“Desde la caída de Al Fasher unas 127.000 personas han huido desesperadamente a esas áreas, donde se ha extendido el conflicto, y muchos niños están atrapados en la que puede ser la última batalla por el control de Darfur”, subrayó Pires.
Agregó que actores humanitarios han podido llevar algo de ayuda a estas poblaciones, situadas cerca de la frontera con Chad, pero, por ejemplo, en Um Baru sólo han podido llegar a una cuarta parte de los niños con desnutrición grave, un porcentaje que baja al 14 % en Kernoi.






