Dalia Elena G. Gutiérrez
Que las personas dejen de leer ficción conforme avanzan en edad es preocupante, pues puede ser un síntoma de envejecimiento cerebral al que hay que prestar atención, señaló la escritora y periodista española Rosa Montero.
“Hay gente que, si de jóvenes ha leído ficción y luego llega un momento en el que dice que ya no le interesa, creo que es un síntoma neurológico importante, porque tiene que ver con un envejecimiento cerebral”, expresó la autora ante unas 400 personas durante la Feria Internacional del Libro Monterrey 2025.
“Esa capacidad del cerebro de inventar y adaptarse a nuevas vivencias es una forma de plasticidad cerebral. Creo que hay que combatir su deterioro: así como hay quien hace sudokus para mantener la mente activa, hay que leer novelas para combatir el envejecimiento cerebral también”.
Ante un auditorio lleno, Montero presentó su más reciente novela, Animales difíciles, la última entrega de una serie de ciencia ficción protagonizada por Bruna Husky, una tecnohumana con facultades extraordinarias que habita un futuro donde la tecnología, los implantes y la inteligencia artificial tienen un peso fundamental.
La escritora señaló que en el mundo hispano persiste un prejuicio respecto a la ciencia ficción, pues suele asociarse con lo místico o lo inhumano, cuando en realidad ofrece una herramienta metafórica muy poderosa para reflexionar sobre el presente.
De hecho, destacó, a menudo le dicen que las novelas de Bruna Husky se desarrollan en un mundo distópico, pero considera que es todo lo contrario: “El mundo de Bruna Husky es mucho mejor que el de la actualidad”.
“A mí no me interesa hablar del futuro, me interesa hablar de la existencia humana, de lo que somos los humanos y del presente”, subrayó la autora de 74 años, cuya última visita a la FIL Monterrey fue en 2018.
“La ciencia ficción nos hace ver cosas de nuestra realidad a través de la dislocación, porque nos cuenta lo mismo que estamos viviendo, pero de una manera distinta. La rutina nos impide ver muchas cosas, pero al narrarlas desde la ciencia ficción, al dislocarlas, de repente las vemos”.
Como ejemplo, mencionó que en el mundo de su serie los habitantes deben pagar una cuota por vivir en zonas con aire más limpio, algo que —dijo— ya sucede en la realidad.
La saga de Bruna Husky incluye además Lágrimas en la lluvia (2011), El peso del corazón (2015) y Los tiempos del odio (2018), títulos en los que Montero aborda temas éticos, filosóficos y existenciales.
Sobre los beneficios de leer ficción, la autora destacó estudios científicos que muestran que quienes leen novelas desarrollan mayor empatía y una mayor satisfacción con la vida.
En la presentación estuvo acompañada por Ana Laura Santamaría, directora de la Cátedra Alfonso Reyes, y Susana Ruiz, profesora de la carrera de Letras Hispánicas y Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey.
“Hay una crisis de identidad”
Uno de los temas centrales de la obra de Montero, presente también en su nueva novela, es la construcción de la identidad.
En Animales difíciles, Bruna habita un cuerpo diferente con el que no se reconoce, lo que la lleva a una crisis de identidad: se pregunta quién es y enfrenta dificultades en sus relaciones personales.
Esa travesía existencial, explicó la autora, refleja la realidad humana.
“Creo que esa crisis de identidad es cada día más feroz y más brutal, porque vivimos en una sociedad muy desarraigada, muy rota, y la gente está muy desligada, sin apoyos constantes”, apuntó Montero, Premio Nacional de las Letras Españolas 2017 y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2022.
“Y no sólo eso —añadió—, el ruido espantoso que producen las redes en cuanto a identificación es bestial, verdaderamente un ruido muy destructivo”.
A ello se suma que la sociedad contemporánea vive bajo un profundo miedo: mientras antes se veía el futuro con esperanza, hoy se le teme.
Esos factores, indicó, hacen aún más necesaria la construcción de una identidad y la agrupación con personas afines, algo que no siempre se logra.
“Las ideologías del odio te proporcionan una identidad de una manera muy simplificada y muy rápida, porque te dicen ‘tú eres el contrario de ese, tú eres el que odias’, y eso consuela, por desgracia”, señaló.
“(Robert) Sapolsky, que es un neurocientífico que me encanta, dice: el odio consuela tanto como el amor”.






