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A 500 años del inicio del poblamiento y colonización

Región queretana

por Lauro Jimenez
29 enero, 2026
en aQROpolis, Destacados
A 500 años del inicio del poblamiento y colonización

La huida de los otomíes obedeció a los malos tratos que recibían por parte del cacique y los principales del pueblo de Xilotepec, y de los primeros encomenderos del antiguo señorío indígena, concretamente de Juan Jaramillo.

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El poblamiento otomí

La historiografía queretana del siglo XX señala que luego de que los invasores encabezados por Hernán Cortés conquistaron el 13 de agosto de 1521 la gran ciudad de Tenochtitlan, los otomíes del señorío de Xilotepec salieron huyendo ante el avance de las tropas españolas y así llegaron a esta región de San Juan del Río y Querétaro, entre ellos Conni, fundador de ambos pueblos. En realidad, la huida de los otomíes obedeció a los malos tratos que recibían por parte del cacique y los principales del pueblo de Xilotepec, y de los primeros encomenderos del antiguo señorío indígena, concretamente de Juan Jaramillo, como revelan los documentos dados a conocer por los especialistas en las dos últimas décadas.

Los pueblos que hallaron los otomíes de Xilotepec y los encomenderos españoles en la región queretana -que abarcaba los valles de Querétaro y San Juan del Río, y las planicies de Huimilpan y Amealco-, habitada por indios chichimecas de la nación pame, fueron Iztacchichimecapan (San Juan del Río), Tlachco (Querétaro), Cincoque (Apapátaro), Azcala (Amazcala), Zamatao (Cimatario) y Nacahualcingo, que refiere el Expediente del Archivo General de Indias estudiado por Somohano y Urquiola, además de los de Teocalhueyacan / Anbanica (San Francisco Galileo) y Gueymilpa (San Miguel Huimilpan). En esta región, las culturas teotihuacana y tolteca erigieron centros urbanos que dejaron como testimonio asombrosas construcciones político-religiosas como los edificios piramidales, llamados en el siglo XVI cúes, de Iztacchichimecapan y Teocalhueyacan (Jiménez, 2014: 11-12).

Aunque desde 1523 recibió Juan Jaramillo de Cortés la encomienda de Xilotepec, no fue hasta 1528 que se divisó su dominio en la región queretana, al expulsar a los chichimecas de sus tierras en el pueblo de Iztacchichimecapa y poblarlo con otomíes de Xilotepec, según declararon testigos chichimecas, otomíes y tarascos en el pleito por las estancias de Tlachco y Cincoque (1535-1541). Un hombre llamado Tezuaneci, otomí de Xilotepec, al ser interrogado en 1536

[…] dijo que oyó decir públicamente este testigo en Gilotepeque, puede haber ocho años, cómo habían ido mucha gente con el dicho Jaramillo a una estancia  de Ystaque, que está junto a el dicho pueblo, e habían echado de allí a los chichimecas e metido a los de Gilotepeque por ser mejor tierra aquella e tierra para sembrar sus algodones, e desta manera dizque se quedaron con el dicho Ystaque hasta hoy (Urquiola, 2014: 232).

Los chichimecas que desalojó Jaramillo, llegaron a vivir al pueblo de Querétaro y lo mismo hicieron indios otomíes, debido a “[…] los muchos e malos tratamientos que les hacía el cacique e principales del dicho pueblo de Gilotepeque e que por esta razón se iban […] al dicho pueblo de Querétaro e sus estancias, donde les hacían buenos tratamientos […]”, según declaró Juan, natural del pueblo de Taymeo, provincia de Michoacán; “[…]  los malos tratamientos que en el dicho pueblo de Xilotepeque les hacían, e los tributos demasiados que les hacían pagar e que por esta causa se iban […]”, expuso, a su vez, Tonal, también nativo de Taymeo (Urquiola, 2014: 162 y 168).

En el interrogatorio que se formuló a los indígenas sobre la jurisdicción y dependencia de los pueblos sujetos a Xilotepec, respecto a la “apropiación” de las tierras de los chichimecas que vivían en Ystaquechichimeca por parte del encomendero Juan Jaramillo, Diego, cacique de Zinapécuaro, provincia de Michoacán, presentado por Hernán Pérez de Bocanegra, declaró en 1536 que

[…] oyó decir a un indio que se dice Enyxi que se vino de Xilotepeque a vivir al pueblo donde este testigo es cacique, cómo los de Xilotepeque fueron a decir al dicho Jaramillo que hiciese de manera que ellos entrasen en el dicho pueblo de Estaque contra la voluntad de los chichimecas naturales del dicho Estaque, e les tomásen sus tierras porque eran muy viciosas e sería provecho para Xilotepeque, e que el dicho Jaramillo lo hizo ansí con cantidad de gente de los de Gilotepeque e se apoderó en las dichas tierras ajenas contra la voluntad de los dichos chichimecas e sembró e hizo en ellas lo que se le antojó […] (Urquiola, 2014: 178).

A su vez Olin, chichimeca principal del pueblo de Tlachco-Querétaro, dijo que:

[…] este testigo supo en el dicho Ystaque cómo de los naturales chichimecas del dicho Ystaque se vinieron aquí huyendo como había poblado el dicho Jaramillo aquel de otomíes e echado de allí a los naturales chichimecas de él que se vinieron aquí huyendo, e este testigo les dijo que por qué se venían de sus tierras, e ellos respondieron que un cristiano español, dueño de Gilotepeque, se había entrado en las dichas tierras e echado dende a los naturales por meter a los suyos, e desde entonces dizque lo tiene contra la voluntad de los chichimecas e hace lo que quiere en el dicho pueblo (Urquiola, 2014: 227).

Olin señala que los chichimecas que huyeron de Ystaquechichimeca llegaron a vivir al pueblo de Tlachco-Querétaro, lo que motivó el aumento de la población. Según el parecer del español Pedro Méndez de Sotomayor, vecino de la ciudad de México, que al momento del interrogatorio se hallaba en el pueblo de Querétaro

[…] dijo que sabe que este dicho pueblo es razonable e terna a su parecer bien mil indios e que tiene algunas estancias a él sujetas […] (Urquiola, 2014: 223).

De los quince testigos que presentó Hernán Pérez de Bocanegra en el pleito que trabó con el cacique de Xilotepeque, los españoles Juan Hernández, Hernán Canelas y Palacios Rubios, así como los indios Bartolomé, Antón, Gonzalo y Martín Yuchel, resumen la producción anual que daba la sementera (milpa) de la estancia de Tlachco; todo lo cedían los indígenas como tributo al encomendero: quinientos petates o cargas de algodón -cada carga valía dos mantas de Cuernavaca-; quinientas cargas de trigo de Castilla y setecientas cargas de maíz -dos cargas valían una mantilla chica-, además de frijoles y ají; así como gallinas, liebres, conejos (Urquiola, 2014: 261-265). Ello denota que el pueblo de Tlachco-Querétaro era el más importante de la región y que le seguía en importancia el de Ystaquechichimeca.

Estudios recientes, sobre todo los efectuados por José Antonio Cruz Rangel (1997), Lourdes Somohano Martínez (2003), José Ignacio Urquiola Permisán (2006) y Juan Ricardo Jiménez Gómez (2014), demuestran que el Tlachco de los códices indígenas antes referidos sí existió en el lugar que después se llamó La Cañada. A este sitio llegó el indio Conni, acompañado de un grupo de parientes y otros indios provenientes del señorío de Xilotepeque y del pueblo sujeto de Santa María Nopala, a un punto ubicado a un cuarto de legua al oriente del emplazamiento colonial de Querétaro, en una cañada o quebrada que se llamaba Taxco, Tasco o Tlachco, poblada de indios pames.

La presencia de Conni y los otomíes en territorio queretano

Sin dejar de lado la fecha del 25 de julio de 1531 como la de la fundación del pueblo de indios de Querétaro, producto de la versión tradicional que a lo largo del siglo XVIII se originó en las crónicas franciscanas que hablan de la batalla mítica que en el cerro del Sangremal enfrentó a las tropas comandadas por cabecillas otomíes de la provincia de Xilotepeque con los chichimecas pames que poblaban la región desde el siglo XII, la cual forma parte del imaginario colectivo, es preciso recurrir a las investigaciones realizadas por los especialistas en las últimas décadas para conocer los datos que aportan las fuentes primarias sobre el arribo de los otomíes a La Cañada y su posterior traslado al nuevo sitio.

La versión más antigua de tal suceso y la más directa ya que fue testigo de ello, es la del mismo Conni -bautizado como Hernando de Tapia-, quien fue interrogado en 1566 acerca de la fundación del pueblo de Querétaro, como parte del amplio proceso judicial (1542-1585) que promovieron ante la Real Audiencia el Arzobispado de México y el Obispado de Michoacán -llamado Pleito Grande-, sobre los derechos de los diezmos y la autoridad eclesiástica de Querétaro y sus pueblos y estancias sujetos, que al final se otorgaron a México. Tapia expuso que tras salir del  pueblo de Santa María Nopala -de donde era nativo-, sujeto a la cabecera de Xilotepeque

[…] ffue a la parte donde al presente esta fundado el dicho pueblo de Queretaro y estando en las sierras junto al dicho pueblo […] pobladas  de gran cantidad de gentes chichimecas este testigo los llamo y binyeron a el y los comenco con alagos […] y los junto y ffundo el dicho pueblo llamado Queretaro […] y se comenco de hazer una buena poblazon y […] les dixo que se queria estar y vivir con ellos y sacar agua y senbrar algodón y tecomates y mahiz y frisoles […] y este testigo estubo en el dicho pueblo de Queretaro con ellos zinco años sin que los españoles supiesen del dicho pueblo ny poblazon […] (Jiménez, 2014: 17-18).

Al respecto, el escribano Francisco Ramos de Cárdenas en su Informe de 1582, mejor conocido como Relación de Querétaro, narra:

Viendo el indio Conni q[ue] los españoles se iban apoderando de la tierra y que ya tenían conquistada su prov[inci]a, acordó de retira[r]se a la tierra de los chichimecas con quien contrataba, y, para esto, convocó [a] siete hermanos y hermanas que tenía, y ]a] otros deudos y amigos, hasta en cantidad de treinta indios, con sus mujeres e hijos, e hizo asiento en unas cuevas que están en una cañada por do corre un arroyo de agua, [a] media legua de do está ahora poblado el pu[ebl]o de Querétaro […] (Acuña, 1987: 218).

Nótese que Ramos de Cárdenas no le da al sitio el nombre de Tlachco ni lo nombra pueblo, como sí lo hacen los documentos ya citados anteriores a la Relación de Querétaro, que recogen testimoniales coincidentes de numerosos testigos. Solo habla de una cañada por donde corre un arroyo de agua, es decir hace referencia a la cañada como el espacio físico que hoy se puede delimitar entre los pueblos de La Cañada y Cayetano Rubio (Hércules). Todavía más, los multicitados documentos del siglo XVI tampoco hablan del pueblo de La Cañada, cuya nominación debió surgir a finales del siglo XVII o principios de la siguiente centuria, pues, incluso Sigüenza y Góngora (1985: 54) en sus Glorias de Querétaro (1680) solo apunta que cuando los otomíes se retiraron “[…] hacia los confines fragosos de los chichimecas”, capitaneados por “Conín, mercader rico, y escogió por asiento el Pueblo de Querétaro […]”

Con respecto al número de hermanos que vinieron con Conni, después bautizado como Hernando o Fernando de Tapia, la ya citada Relación del cacique chichimeca de Tlachco-Querétaro, que publicó José Antonio Cruz (1997: 42), menciona que los indios chichimecas Alonso Poalcin, señor de los pueblos de Cincoque (Apapátaro) y Querétaro, Juan Yatlapal, Juan Coyotl y Domingo Cocuma, principales de ambos pueblos, expusieron en el pleito que entablaron con los caciques de Xilotepec en 1554 que

[…] el dicho don Hernando, que ahora se dice y nombra gobernador del dicho pueblo de Querétaro, con otros dos hermanos suyos, naturales de la estancia de Nopala, sujeta al dicho pueblo de Xilotepeque, se vinieron a vivir y morar con ellos, podrá haber veinte y cuatro años, los cuales, trajeron al dicho pueblo para vivir en él, muchos indios otomíes, y teniéndolos juntos por fuerza y tiránicamente, contra voluntad de los vecinos chichimecas que estaban en el dicho pueblo, […] y teniendo debajo de su dominio a todos los demás principales y macehuales de él, les tomaron y ocuparon el dicho pueblo y todas sus tierras y términos de él […]

Del testimonio que ofrecen los principales de los pueblos de Tlachco-Querétaro y Cincoque-Apapátaro, resulta que Conni llegó con sus parientes y amigos hacia 1530 a las cuevas de la cañada, ubicada en el antiguo pueblo de Tlachco, a media legua al oriente del lugar donde se fundó el pueblo colonial de Querétaro, sobre las faldas del cerro del Sangremal. Teniendo en cuenta la versión que el propio Fernando de Tapia ofrece al declarar en el proceso del Pleito Grande y situar su arribo hacia 1526 al sitio original, ambas fechas quedan enmarcadas en el periodo que David Wright (1996: 161) llama la primera “fundación” de Querétaro luego de la conquista: probablemente entre 1521 y 1538, que fue el establecimiento de un asentamiento clandestino.

En un simposio que se realizó en Querétaro (1978), Wigberto Jiménez Moreno (Problemas, 1979: 114) dijo sobre la también fundación mítica del pueblo de San Juan del Río el 24 de junio de 1531: “[…] creo que tenemos que hacer más caso al Códice Otomí de Huichapan […], en ese códice se dice claramente que fue en el año de 1526 y es más lógico que estando más al sur San Juan del Río que Querétaro se fundara antes […]” Tres años después, Rafael Ayala Echávarri (1981: 24-25), alude dicho códice, elaborado en San Mateo Huichapan; pero no hace ningún apunte sobre el folio 68 del escrito de finales del siglo XVI, donde viene la anotación AEndehe cen s[a]n iuan -que al parecer se refiere a San Juan del Río, Querétaro-, la cual aparece en la parte superior de los glifos relativos a los años 1525 y 1526.

David Wright (2005: 551-552) dice que la mayor parte de los registros del Códice de Huichapan refieren sucesos de dicho pueblo, aunque nombra otros como Querétaro, San Juan del Río, Tecozautla, Jilotepec, Chapa de Mota y la ciudad de México. El folio 34 recto contiene el texto AEndehe cen s[a]n iuan. Al respecto, Wright señala: “[…] El pueblo glosado como Andehe, visto en el contexto de geografía política, puede ser San José Atlan, ubicado a pocos kilómetros de Huichapan hacia el sudoeste, o bien San Juan del Río, en el estado de Querétaro, que hacia mediados del siglo XVI estaba incluido en la encomienda de Jilotepec […]”

Es decir, hay coincidencia entre lo que declaró en el Pleito Grande el propio Hernando de Tapia -fundador del pueblo de Querétaro- y lo que el Códice de Huichapan contiene respecto a la presencia temprana de Conni y los otomíes en la región queretana: 1526. El manejo de otra fecha anterior a la que expone el protagonista mismo de la fundación del pueblo de Querétaro es un despropósito -por decir lo menos-, distorsiona la realidad de los hechos que presentan las fuentes primarias y causa confusión, pues no tiene soporte en ningún documento oficial expedido por el gobierno virreinal.

Al respecto, un cronista citó recientemente en una publicación: “Por documentos existentes en los archivos de indias, se despeja toda duda respecto a la fecha en que Hernando de Tapia -así bautizado el antes indio Conni-, recibe la autorización del Rey y de la Real Audiencia de México, para salir de Xilotepec con don Nicolás de San Luis Montañés -su pariente- acompañados de su ejército, el día 22 de Junio de 1521 […] llegado a San Juan del Río el día 24 […] Y por la fecha se puede conocer que llega a La Cañada en Julio de 1521 con don Nicolás de San Luis Montañez, su ejército de quinientos arqueros, y el sacerdote Fray Jacobo Rangel” (Zúñiga, 2019: 36).

Jaime Zúñiga Burgos toma este relato de lo que narra Valentín F. Frías (1921: 10-12) en su opúsculo titulado Conin. El ilustre indio Don Fernando de Tapia. Frías, a su vez, asegura que “así lo refiere Espinosa en sus ´Crónicas de la Cruz´. Cap. I”. Por lo que procedimos a revisar el amplio estudio que realizó el padre Lino Gómez Canedo sobre las obras publicadas por el cronista franciscano fray Isidro Félix de Espinosa entre 1731-1751, en la Introducción a la Crónica de los Colegios de Propaganda Fide de la Nueva España, que la Academy of American Franciscan History de Washington publicó en 1964. Entre las nueve obras escritas por Espinosa, no se encuentra ninguna que se titule Crónicas de la Cruz.

Fray Isidro Félix de Espinosa en su Chrónica Apostólica y seráphica de todos los colegios de Propaganda Fide, publicada en 1746, plasmó su versión de la conquista del pueblo de Querétaro -que atribuye el 25 de julio de 1631-,  basado en el hallazgo que en 1740 hizo del protocolo del convento de Santa Clara de Jesús de la ciudad de Querétaro, donde adjudica el honor de primer conquistador y pacificador de Querétaro a Fernando de Tapia. Años después, fray Pablo de la Purísima Concepción Beaumont desmintió terminantemente al propio Espinosa; en el tomo IV de su Crónica de la Provincia de los Santos Apóstoles S. Pedro y S. Pablo de Michoacán de la Regular Observancia de N. P. S. Francisco, escrita hacia 1770, asentó:

[…] Conviene repasar aquí en la memoria lo que por constante averiguación de sucesos relato en esta Crónica desde el año de 1522 hasta el de 1528, y se verá claramente que no pudo principiarse la conquista y pacificación de Querétaro por el año de 1522, como lo expresa la relación de los indios, pues el Cacique Don Nicolás de San Luis Montañez, que nos dejó una Memoria firmada de su puño para que no se borraran con el tiempo sus importantes servicios, habla en ella como catequizado y bautizado; lo que no podría hacer tan luego á los principios por la inopia de ministros, y tan solamente cabe su posibilidad por los años de 1528, en que se hallaba la Audiencia en México renovada de sujetos ejemplares y doctos, siendo presidente Don Sebastian Ramirez de Fuenleal […] (Beaumont, 1874: 546).

Este cronista aclara que luego de la conquista de Tenochtitlan, capital del imperio mexicano, Cortés envió a sus capitanes para allanar los pueblos y naciones del gran imperio y una de las primeras provincias que pacificó fue la de Jilotepec; “algunos otomites, horrorizados de las armas españolas”, que se refugiaron en las sierras e inmediaciones de Querétaro, “haciendo liga con los chichimecas”, llegaran a Querétaro, San Juan del Río y Sichú, años después de ganar la ciudad de Tenochtitlan, ocurrida el 13 de agosto de 1521; al siguiente año descubrieron el reino de Michoacán y en 1524 llegaron a México los doce primeros franciscanos. Sobre lo que la Relación del cacique Nicolás de San Luis dice que al salir de Jilotepec para conquistar y pacificar a los chichimecas “solicitaron licencia del primer Virey de la Nueva España D. Antonio de Mendoza”, Beaumont precisa:

[…] Se sabe que el primer Virey Don Antonio de Mendoza no comenzó á gobernar la Nueva España sino por el año de 1535, y así, arreglándonos a la misma relación del Cacique D. Nicolás de San Luis, no podía conseguir la licencia de este señor Virey para hacer entradas en las tierras de los chichimecos por el año de 1522, en el que se asegura que á 25 de Julio se conquistó y pacificó el sitio que hoy es ciudad de Querétaro, porque en este tiempo no gobernaba el Sr. Mendoza” (Beaumont, 1874: 542-548).

En conclusión: resulta imposible que la fundación de los pueblos de San Juan del Río y Querétaro ocurriera en junio y julio de 1521, respectivamente, pues la caída de Tenochtitlan sucedió el 13 de agosto de ese año; es decir, la Corona española no había implantado aún su gobierno. La primera Audiencia Real se instaló el 9 de diciembre de 1528, bajo la presidencia de Sebastián Ramírez de Fuenleal y el virreinato de la Nueva España se instituyó el 8 de marzo de 1535.

Además, Jaime Zúñiga habla sin sustento de “documentos existentes en los archivos de indias”; pensamos que se refiere al Archivo General de Indias, ubicado en Sevilla, España. Pero el mismo Isidro Félix de Espinosa niega tal aserto, al decir que los noticias las obtuvo del legajo hallado en el convento queretano de las clarisas. Para cerrar esta parte, sobre lo que expresa Zúñiga de que el cacique Nicolás de San Luis vino con “el sacerdote Fray Jacobo Rangel”, es preciso aclarar que no existió ningún fraile con ese nombre; a quienes los cronistas franciscanos del siglo XVIII citan como precursores de la evangelización de estas tierras son los frailes Jacobo Daciano y Alonso Rangel. En un trabajo inédito, exponemos que tal mérito atañe a fray Juan de San Miguel.

Conni y su gente arriban a Tlachco (La Cañada) hacia 1526

En este apartado se ofrecen extractos del Pleito Grande entre el Arzobispado de México y el Obispado de Michoacán por el pueblo de Querétaro y su tierra (1541-1585), obra editorial en cuatro tomos auspiciada por la Universidad Autónoma de Querétaro, que apenas en noviembre del 2025 presentó Juan Ricardo Jiménez. En ella se publica, por primera vez, el texto íntegro de las actuaciones del largo y sonado litigio que entablaron las mitras de México y Michoacán sobre la frontera de sus respectivas diócesis y, en especial, acerca de la jurisdicción sobre el pueblo de Querétaro con sus estancias y pueblos sujetos y, principalmente, la recepción de los diezmos de esta región. A lo largo del dilatado proceso judicial pasan importantes personajes de la historia novohispana. Los datos que aportaron los testigos del pleito constituyen la fuente de conocimiento más antigua de la historia primigenia del pueblo de Querétaro, así como de la vida en las fronteras de los reinos mexica y tarasco.

El pueblo llamado originalmente Tlachco estaba ubicado en un lugar cercano al poniente, que luego se llamó La Cañada, donde vivían indios de la nación chichimeca. Allí llegó a vivir el indio Conni proveniente del señorío de Xilotepec en compañía de parientes y amigos otomíes, para refugiarse del avance de la conquista española. En el lado poniente del cerro del Cimatario había otro asentamiento chichimeca, llamado Cincoque (Apapátaro, cerca de San Miguel Huimilpan) cuyo cacique era un indio que ya cristianizado se llamó Alonso. La llegada a La Cañada de Conni, que al ser cristianizado tomó  el nombre de Hernando de Tapia, fue necesariamente en fecha posterior a 1521. Los moradores del lugar eran chichimecas pames, de quienes aprendió la lengua, o quizás ya la  sabía por haber comerciado tiempo atrás con ellos.

Durante uno de los interrogatorios, Martín Jofre ofreció testimonio el 21 de enero de 1566; refirió que hacía 35 años “poco más o menos” que se había encomendado el pueblo de Querétaro en Hernán Pérez de Bocanegra, lo cual arroja el año de 1533. Por su parte, Hernando de Tapia declaró el 4 de enero del mismo año: “este testigo estuvo en el dicho pueblo de Queretaro con ellos zinco años estando poblado el pueblo de muncha gente llego a el Hernan Perez de Bocanegra”. Si la gran Tenochtitlan cayó ante los europeos el 13 de agosto de 1521, y Hernando de Tapia estuvo refugiado en La Cañada durante cinco años (1526), surge una fecha temprana a partir de la cual pudo darse el encuentro y pacto con Hernán Pérez de Bocanegra.

Hacia 1531 tuvo lugar la incursión en la comarca chichimeca queretana de Maximiliano de Angulo, comisionado del gobierno de Nueva Galicia, para tomar posesión de aquella y encomendarla. ¿Cuándo ocurrió este trascendental encuentro entre el indio Conni, señor de los pobladores de Tlachco y el español Hernán Pérez de Bocanegra? Debió suceder en 1533, si se atiende a la declaración del apoderado de éste al presentar la apelación contra la sentencia dictada por la Real Audiencia en el pleito por las estancias de Tlachco y Cincoque; dice que está en posesión de ellas “de más tiempo de tres años” y su ocurso se presentó el 11 de julio de 1536. El 20 de mayo de 1536, el testigo Fernando Bocanegra, cacique de los otomíes, dijo que hacía tres años que poseía Pérez de Bocanegra la encomienda sobre tales estancias. Esto lleva a tener 1533 como fecha tentativa de la toma de posesión de la encomienda de la comarca queretana, previo a que recibiera la encomienda de Acámbaro.

En 1534, cuando el rey de España autorizó las divisiones de cuatro sillas episcopales en la Nueva España, en la parte tocante a México y Michoacán, al norte de Acámbaro hacia San Miguel y el valle de Oxitipa, era un territorio conocido latamente como Las Chichimecas, pues no había un asentamiento que tuviera un nombre propio. El pueblo de Querétaro no existía aún. A fines de 1535, Hernán Pérez de Bocanegra se introdujo en el espacio territorial de su encomienda en la región queretana. En el encuentro de éste con Conni en La Cañada se celebró un pacto político por el cual se acepta la dominación española, como señor el primero y como cacique el segundo. La mudanza del asentamiento de La Cañada al lugar donde hoy está la ciudad de Querétaro fue circa 1536. Fernando de Tapia fue el único indio fundador del pueblo de Querétaro, su gobernador hasta su muerte en 1571, salvo un breve intervalo. En este lugar, donde quedó situado el pueblo de indios a la española nombrado Querétaro, no había asentamiento alguno, estaba baldío y cenagoso.

Etiquetas: ConniculturaHISTORIAotomipoblamiento

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