Los demócratas se preparan para utilizar el control de la Cámara de Representantes y el Senado para someter al Presidente Donald Trump a una mayor fiscalización, investigar posibles conflictos de interés de su Administración y tratar de revertir algunas de sus principales políticas, luego de su triunfo en las elecciones intermedias, destaca la revista TIME en un análisis publicado este miércoles.
En el artículo “Inside the Democrats’ Plans to Take On Trump”, los periodistas Nik Popli y Julia Terruso señalan que el partido podrá fijar la agenda legislativa en ambas cámaras, exigir testimonios de funcionarios, solicitar documentos y bloquear nombramientos del Gabinete y de jueces federales. Hakeem Jeffries se perfila para convertirse en el primer afroamericano en presidir la Cámara baja, mientras Chuck Schumer buscará encabezar la mayoría demócrata en el Senado.
La ofensiva de fiscalización contempla investigaciones sobre los negocios de Trump y su familia, sus operaciones con criptomonedas, la red social Truth Social, el avión presidencial donado por Qatar y posibles beneficios otorgados a empresarios y donantes a cambio de aportaciones políticas. También están bajo escrutinio los negocios de Jared Kushner, yerno del Presidente, y Donald Trump Jr. La posibilidad de impulsar un tercer juicio político contra Trump divide, sin embargo, a los legisladores demócratas, algunos de los cuales consideran que esa ruta podría desgastar políticamente al partido.
En el terreno legislativo, los demócratas preparan iniciativas para revertir los aranceles de Trump, restaurar subsidios de seguros médicos y revertir recortes a Medicaid. También buscan impulsar medidas para reducir los costos de vivienda, salud y energía, además de exigir autorización del Congreso para continuar la guerra contra Irán.
La revista advierte, sin embargo, que el control legislativo no garantiza que esas propuestas se conviertan en ley. Trump conserva el poder de veto y los demócratas necesitarían respaldo republicano para superar esa facultad. El partido también enfrenta diferencias entre sus corrientes moderada y progresista sobre la profundidad de la confrontación con el Presidente y la agenda que deberá impulsar.
El análisis plantea que los próximos dos años estarán marcados por el enfrentamiento entre la Casa Blanca y el Congreso. Para los demócratas, el desafío será demostrar que pueden gobernar y responder a las preocupaciones económicas de los votantes, además de utilizar la fiscalización de Trump como plataforma rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.





