Los Mossos d’Esquadra investigan quién está detrás de la protesta que ayer derivó en violentos disturbios en Barcelona y que convocó a través de redes sociales la plataforma anónima Blocus, la cual llamaba a replicar en grandes ciudades españolas las movilizaciones de Francia por la “dignidad de las preparatorias“.
La comisionada jefa de los Mossos d’Esquadra, Silvi Catà, explicó este domingo en la emisora 3Catinfo que, en colaboración con otras policías europeas, ya están trabajando para monitorear la difusión de la convocatoria, la cual cobró fuerza principalmente a través de TikTok, una red social muy utilizada por menores de edad.
Convocatoria inspirada en las protestas en Francia
La convocatoria provenía de Blocus, un grupo anónimo que llamaba a manifestarse no solo en Barcelona, sino también en otras grandes ciudades de España, incluida Madrid, por la “calidad de las preparatorias“, un lema inspirado en el movimiento “Lycées Indignés” que desde hace semanas ha encabezado las protestas estudiantiles en Francia, las cuales también han derivado en algunos casos en incidentes violentos.
“Más recursos, mejores instalaciones, maestros suficientes, una educación de calidad”, decía la convocatoria, que animaba a salir a las calles “como en Francia”. La plataforma incluía un código QR para unirse a grupos de Telegram o WhatsApp en los que se daban indicaciones sobre cómo participar en la protesta: de negro, con el rostro cubierto y, de ser posible, con material pirotécnico.
La principal difusión del llamado se hizo, desde mediados de la semana pasada, a través de perfiles anónimos de TikTok que la policía catalana ya está analizando, aunque también se investigan otras redes sociales donde la convocatoria se fue multiplicando hasta saltar a grupos abiertos de WhatsApp.
Tras los últimos acontecimientos en Barcelona, Blocus ya borró la cuenta que tenía en la red social TikTok, junto con todo el contenido publicado.
Violencia extrema
La policía catalana está tratando de perfilar a los alborotadores, no solo a los 128 detenidos —de los cuales 72 son menores de edad—, sino también a las cerca de 450 personas que los agentes identificaron ayer en el operativo montado para frenar los incidentes. La propia Silvi Catà admitió que les sorprendió su “violencia extrema“.
En cualquier caso, se trata de personas “muy jóvenes”, según Catà, en parte adolescentes menores de 14 años —y, por lo tanto, no procesables legalmente— que se agrupan con el fin claro de cometer delitos, sin la intención de exigir o reclamar derechos, sino más bien de “reflejar lo que está pasando en Francia”.
No se trata de grupos criminales organizados, añadió la comisionada, sino de “personas individuales que se juntan” en grupos de tres, cinco o diez personas para causar destrozos en las calles o saqueos a comercios.





