STRIKE 1
Morena cerró sus designaciones pendientes, pero dejó abiertas varias heridas internas. Chihuahua concentró las tensiones: Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, obtuvo la coordinación estatal por encima de Andrea Chávez, cercana a Adán Augusto López. El desenlace representó un revés para ese grupo y puso a prueba la unidad que presume el partido. Horas después, Adán Augusto emitió el único voto contrario a la nueva ley de bienestar animal en el Senado. La coincidencia alimenta lecturas políticas, aunque no demuestra una represalia. El reto será convertir la fotografía de unidad en trabajo compartido. Porque repartir coordinaciones resuelve nombres, pero no necesariamente agravios; algunas cicatrices podrían reaparecer cuando Morena necesite a todos movilizados rumbo a las urnas de 2027.
BOLA 1
Claudia Sheinbaum parece haber marcado el rumbo en la designación de coordinadores: fortaleció perfiles cercanos, acotó espacios de algunos grupos vinculados a López Obrador y permitió que ciertos gobernadores colocaran sus alfiles. El Verde también salió ganando: obtuvo tres coordinaciones estatales, muestra de su capacidad para negociar posiciones. En San Luis Potosí, donde Morena perfila una competencia separada, la designación de Elí César Cervantes deja una pregunta: ¿tendrá fuerza suficiente para enfrentar al aparato del tucán? Hablar de un rival elegido para perder sería anticiparse; lo evidente es que el reparto refleja equilibrios de poder, más allá del discurso sobre encuestas.
BOLA 2
En Nayarit, Geraldine Ponce parecía encaminada a la coordinación, pero el desenlace favoreció a Jasmine Bugarín. La versión de un veto de Beatriz Gutiérrez Müller circula, pero carece de pruebas públicas. Oficialmente, Héctor Santana ganó la encuesta, pero Morena aplicó el criterio de género y eligió a Bugarín como la mujer mejor posicionada. Después estalló la controversia sobre su doble nacionalidad: Claudia Sheinbaum exigió aclaraciones y, posteriormente, la Presidencia respaldó su condición de mexicana por nacimiento. Entre encuestas, acuerdos y explicaciones posteriores, la dirigencia dejó preguntas abiertas. No terminaban de explicar una decisión cuando ya estaban intentando contener el costo político de la siguiente.
STRIKE 2
En Querétaro, la 4T sigue intentando convertir sus siglas en un solo equipo. Santiago Nieto ganó la coordinación, pero todavía debe traducir ese triunfo interno en unidad efectiva. Ricardo Astudillo insiste en otra encuesta, mientras el respaldo anunciado por Gilberto Herrera necesita reflejarse en trabajo conjunto. Las diferencias consumen tiempo y diluyen la ventaja de haber definido temprano a su coordinador. Frente al PAN, esa dispersión puede resultar costosa: disputar Querétaro exige algo más que trasladar el discurso nacional y confiar en la marca Morena. La oposición necesita explicar qué cambiaría, cómo lo haría y por qué su propuesta sería mejor. Seguridad, desarrollo económico y estado de derecho serán terrenos decisivos para contrastar resultados, con datos y sin consignas. Mientras sus dirigentes negocian espacios, sigue pendiente una alternativa convincente para el electorado. Porque adelantarse en el calendario sirve de poco si cada integrante del equipo corre hacia una meta distinta.
BOLA 3
La visita del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, a Querétaro dejó un mensaje que trasciende el protocolo. Colocar junto a Mauricio Kuri la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial representa un reconocimiento al esfuerzo estatal por profesionalizar sus corporaciones y fortalecer la cooperación bilateral. Pero hubo otro detalle significativo: el diplomático pernoctó en nuestra capital. Sin convertir esa estancia en un certificado de seguridad, sí puede interpretarse como un gesto de confianza hacia Querétaro. En diplomacia, las decisiones también comunican. Para Kuri, este encuentro supone un respaldo político; para su gobierno, una responsabilidad adicional: traducir ese reconocimiento en resultados que los ciudadanos perciban diariamente en sus calles, sus colonias y la tranquilidad de sus familias.
STRIKE 3… PONCHADO
Sigo sin entender qué llevó a Luis Bernardo Nava a salir del gabinete y después encabezar un acto con tono de campaña. Su estilo suele ser más mesurado, por lo que el movimiento invita a preguntar quién lo alentó a acelerar. La presencia de Alfredo Botello y su equipo en el evento del domingo 27 de septiembre permite plantear una hipótesis política, aunque no acredita que hayan diseñado la estrategia. ¿Buscó Nava ensayar el papel del “hijo desobediente”, como Felipe Calderón? Si esa era la intención, corre el riesgo de que el gesto se lea como impaciencia, antes que como fortaleza. Anunciar que buscará la gubernatura confirma su aspiración; pero, como diría un político de otra generación, si busca es que no la tiene. En una contienda interna, adelantarse puede abrir camino, pero también exhibir urgencia. La apuesta es arriesgada: Nava necesita convertir el ruido del arranque en respaldo, porque un templete no define una candidatura.





