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El divorcio, porque es pecado…

El Cristalazo

por Rafael Cardona
5 octubre, 2026
en Editoriales
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Hace muchos años el ecuatoriano Julio Jaramillo, cantaba una espantosa canción sobre el divorcio:
“…Lo que tu quieres/es divorciarte/de mi cariño, /te vas con otro/porque pretendes/vivir mejor…”
Pero la prohibición impedía concederlo: porque el divorcio porque es pecado no te lo doy…

En la política, cuyas artes todo lo pervierten y ensucian, hasta las relaciones matrimoniales, cortar el vínculo de los esposos (as) se ha convertido en una vía de escape, sendero para escapar, no de los rigores de la conyugalidad y sus vaivenes, sino de los peligros de la justicia. Los políticos fingen matrimonios, cuando así conviene y en otras maquinan divorcios de utilería si con eso logran esquivar indagatorias fiscales, disimular complicidades manifiestas o alianzas percudidas por las ambiciones en pareja.

“Oigo en tus quejas, crujir las ambiciones en pareja”, sería la nueva versificación la Suave Patria.
En ocasiones se recurre al divorcio –después de pasar de la sociedad conyugal a la complicidad matrimonial– para proteger la turbiedad del patrimonio o cuando uno de los cónyuges sufre pena penitenciaria como sucedió en el caso de Jorge Díaz Serrano, desaforado senador en los tiempos del PRI o para esquivar el obstáculo del nepotismo en la aspiración a un cargo tal le ocurrió en Guatemala a Alvaro Colom y la señora Sandra Torres. Don Alvaro quería continuar en el cargo de presidente de la República a través de la marioneta (cosa muy frecuente en América Latina de Nuevo León a la Argentina, sin llegar a casos de pavor como la hechicera nica del dictador Ortega).

Todo esto viene a cuento por la más cercana pantomima de la inverosímil gobernadora de Baja California, doña Marina del Pilar quien ya lleva demasiado tiempo practicando la ciencia del embuste y el arte del ridículo.

Como todos saben ella había celebrado un feliz enlace con un aprovechado caballero llamado Carlos Torres, quien hizo suyo aquel famoso consejo de los gitanos andaluces: dinero que no proviene de la mujer es dinero mal habido.

Ya siendo gobernadora, además de acciones conjuntas en una empresa ahora señalada por el gobierno de Estados Unidos como cercana al Cártel de Sinaloa, doña Marina del Pilar, impulsada por su corazoncito, hizo de su señor marido uno más de los integrantes del gabinete.

Lo designó Coordinador de Proyectos Especiales (como había hecho con su posible sucesora, doña Julieta), pero tapó el, ojo del macho con un pegote (falso como billete de dos cincuenta) de servicios “honorarios”; es decir, sin remuneración visible. Poco honorable, pero sí honorífico.

Cuando a la doña le cayó encima el retiro abrumador de la visa estadunidense, toda una tragedia política y domiciliaria especialmente en la frontera, la recomendación de sus asesores fue la simulación, como hacen algunas mujeres con el orgasmo en el aburrimiento matrimonial (dicen); apresuró el divorcio inmediato, expedito, repentino y veloz –real o aparente– mientras cancelaba el honorífico cargo de su hasta entonces inseparable hombre detrás de una gran mujer a quien ahora sólo frecuenta –y de lejecitos, dice– cuando se trata de momentos relacionados con el obligatorio e indisoluble vínculo de la crianza, educación, cuidado y atención de su descendencia. ¡Qué culpa tienen los niños!, con ellos no.

Un narrador cursi podría escribir: el amor entiende cosas ajenas a la razón; pero en este caso diría: Morena manda al corazón de paseo por el perineo con tal de no soltar la ubre del poder y el presupuesto. Por eso doña Marina ha dicho, llevo cinco años resistiendo las calumnias, las mentiras, los ataques, las intrigas, las acusaciones (le faltó el divorcio) y puedo resistir lo que falta del gobierno. Casi 18 meses.
Pero además de este fingimiento conyugal ahora se impone el empresarial.

Como hace unos días el gobierno de Estados Unidos reveló nexos indebidos de Don Carlos Torres, quien vivillo desde chiquillo aprovechaba su cargo y estado civil en Baja California para “facilitar las operaciones delictivas y brindar protección oficial” al ya dicho Cártel del Pacífico, el cual, a través del exdirector de Seguridad Pública Municipal de Mexicali, Pedro Ariel Mendívil García, le paga

Etiquetas: Baja CaliforniaCarlos Torresel cristalazoMarina del PilarRafael Cardona

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