Virginia Hernández Vázquez
En los últimos días hemos escuchado mucho sobre la prueba PISA y los resultados de México. Por eso, vale la pena entender qué significan y qué representan.
PISA es una evaluación internacional que se aplica a estudiantes de 15 años. Mide qué tan bien pueden utilizar lo que han aprendido en áreas como matemáticas, lectura y ciencias, lo que refleja su capacidad para resolver problemas, comprender información y enfrentarse a situaciones de la vida diaria.
Pensemos en alguien que practica un deporte. Puede entrenar todos los días, tener disciplina y contar con buenos entrenadores, pero necesita medir su desempeño para saber qué está haciendo bien y dónde tiene que mejorar.
Con la educación pasa algo parecido. Los resultados de PISA 2025 son preocupantes. En México, apenas 3 de cada 10 estudiantes alcanzaron el nivel básico en matemáticas y solo la mitad lo logró en lectura y ciencias. Además, nuestro país se mantiene por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas.
Pero cuidado con la conclusión que sacamos de estos datos. Sería muy fácil responsabilizar a las y los jóvenes y decir que no estudian o no se esfuerzan. Yo veo otra conversación mucho más importante: ¿qué necesitamos cambiar para que aprendan mejor?
Porque detrás de esos porcentajes hay jóvenes con muchísimo talento. De hecho, la misma prueba encontró que 8 de cada 10 estudiantes mexicanos se consideran curiosos y que la mayoría dice esforzarse más cuando algo se vuelve difícil. Ahí tenemos algo valiosísimo que aprovechar.
Evaluar nos permite detectar qué materias necesitan reforzarse, revisar los métodos de enseñanza, preparar mejor a los docentes y tomar decisiones con información.
También nos ayuda a entender algo que va mucho más allá de las calificaciones: las dificultades para comprender un texto, analizar información o resolver un problema también pueden seguirnos fuera del salón de clases.
Por eso me preocupa cuando una evaluación genera rechazo simplemente porque sus resultados son malos. Precisamente cuando algo no está funcionando necesitamos saberlo. Es muy difícil mejorar aquello que no queremos medir.
Y nosotros, como jóvenes, también podemos hacer nuestra parte. Preguntar, leer, aprovechar las herramientas que tenemos, buscar nuevas formas de aprender y hablar de estos temas con nuestros maestros y nuestras familias.
Los resultados de PISA son una mala noticia para México, sí. Pero también pueden servir para abrir una conversación que necesitamos tener.
Tenemos jóvenes con talento, curiosidad y ganas de salir adelante. Ahora usemos estos resultados para saber dónde estamos y qué tenemos que mejorar para seguir haciendo que las cosas sucedan.





