Sin duda alguna la fiesta patria del 15 de septiembre, es un acto de celebración cultural, histórico y simbólico para todos los mexicanos. Sin embargo, también suele convertirse en una de las noches más contaminantes del año en México.
En dicho día de la celebraciones común el uso de pierotecnia, no obstante, tales fuegos artificiales liberan metales pesados (como bario para el verde o estroncio para el rojo) y partículas finas (PM 2.5).
Por otra parte, también se da una Contaminación acústica que rebasa los niveles de decibeles permitidos (Las detonaciones de los petardos superan por mucho los 120 decibelios), y que de acuerdo a los especialistas, puede provocar infartos y desorientación en aves, perros y gatos, así como crisis en personas con autismo.
Pero no sólo hay impactos ambientales por la pirotecnia y el ruido, sino también por el uso masivo de platos, vasos y cubiertos de unicel o plástico desechable que genera toneladas de basura que tardan siglos en degradarse.
Los servicios municipales de limpia urbana enfrentan cada mañana del 16 de septiembre jornadas críticas de recolección de basura. Toneladas de estos utensilios —cuya vida útil promedio es de apenas 20 minutos, pero que tardarán entre 100 y 500 años en degradarse— terminan saturando los vertederos locales o, peor aún, obstruyendo las alcantarillas de los barrios, lo que incrementa el riesgo de inundaciones ante las lluvias de la temporada.
Por todas esas razones, lo que deberíamos hacer es transitar hacia un orgullo patrio más verde y consciente. Ahora bien, transitar hacia un festejo sustentable no significa renunciar a nuestras tradiciones, sino adaptarlas a los retos climáticos actuales. Diversas ciudades en el país han comenzado a dar un giro histórico al sustituir la pirotecnia tradicional por espectáculos de luces LED, videomapping o coreografías con drones, alternativas que devuelven la espectacularidad visual sin las emisiones tóxicas ni el ruido ensordecedor.
Y a nivel doméstico, el cambio de hábitos es sencillo, pero de gran impacto. Pues hay que optar por vajillas reutilizables, evitar el desperdicio de comida planificando las porciones y abastecerse de insumos en los mercados de la comunidad no solo reduce la huella de carbono del festejo, sino que reactiva de manera directa la economía de los productores locales.
En resumidas cuentas, lo que se propone para una fiesta mexica sustentable es:
- Espectáculos alternativos: Proponer el uso de tecnología de drones o videomapping en los centros históricos en lugar de pirotecnia tradicional.
- Gastronomía consciente: Fomentar el uso de ingredientes locales para el pozole, los chiles en nogada o los pambazos, apoyando a productores agrícolas de la región.
- Fiestas “Cero Residuos”:
Incentivar a las familias a usar su vajilla normal y que no generen demasiados residuos (como papel en servilletas o de baño, vasos o cualesquier otro residuo ) Y si es un evento masivo, promover que cada asistente lleve su propio vaso reutilizable.
Y como idea final, diríamos que celebrar nuestra independencia, es también cuidar y proteger su ambiente, tierra, animales y nuestra salud.
Y gritar ¡Viva México! no debería significar asfixiar el aire de nuestras ciudades, llenar las calles de basura plástica ni violentar la tranquilidad de los sectores más vulnerables y de los animales que comparten nuestro entorno. El patriotismo no reside en el estruendo de un cohete ni en la comodidad efímera de un plato desechable, sino en el respeto profundo por la tierra que nos da identidad, sustento y cobijo.
Celebrar nuestra independencia con responsabilidad ambiental es el acto de civismo más urgente y necesario de nuestro tiempo. Este 15 de septiembre, el desafío para cada ciudadano es transformar la tradición: apagar la pirotecnia, encender la conciencia, reducir los residuos y apoyar el comercio de nuestra comunidad. Cuidar de nuestro entorno local es, en última instancia, la forma más auténtica y honesta de honrar y amar a México
Por todo ello, un festejo responsable es la mejor forma de honrar al país.





