Con motivo del 216 aniversario del Grito de Dolores, la Diócesis de Querétaro se unió al mensaje “Llamados a la Libertad”, difundido por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) con fecha de este 14 de septiembre, en el que los obispos del país hacen un llamado a que la libertad conmemorada en estas fechas patrias se traduzca en compromiso social y no en indiferencia.
A través de un comunicado, la Diócesis de Querétaro, encabezada por el obispo Fidencio López Plaza, retomó los principales planteamientos del documento episcopal y advirtió que “la libertad que celebramos no puede ser indiferencia ni privilegio”, sino que debe traducirse en dignidad, responsabilidad y compromiso con el bien común.
En su mensaje, la diócesis local señaló que este aniversario patrio se vive con “esperanza y verdad” frente a problemáticas que, dijo, siguen doliendo al país: la violencia, las desapariciones, la desigualdad, la impunidad y el desplazamiento de comunidades enteras.
Asimismo, llama a defender tres libertades específicas: la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la libertad de expresión, e hizo un llamado a “escuchar especialmente a quienes sufren”. También invocó a Santa María de Guadalupe, “Madre de nuestro pueblo”, para renovar el llamado a construir una nación donde, dice el mensaje, “nadie quede atrás” y donde la justicia, la reconciliación y la paz sean caminos compartidos.
El pronunciamiento de la Diócesis de Querétaro se da en el marco del mensaje nacional “Llamados a la Libertad”, firmado en la Ciudad de México por Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, y por Héctor Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México y secretario general del organismo.
Cien años de memoria religiosa
En ese documento, los obispos mexicanos agradecen por la patria al conmemorar 216 años del inicio de la Independencia y 205 de su consumación, y reconocen avances en materia de conciencia de derechos, participación de las mujeres y solidaridad ante desastres. Sin embargo, advierten que “siguen sangrando” la violencia, la desaparición de personas, la impunidad, la desigualdad y el desplazamiento forzado de comunidades.
El mensaje también recuerda que este año coincide con el centenario del Conflicto Religioso en México (1926-2026), y llama a que la libertad religiosa sea reconocida y ejercida como derecho humano fundamental para todas las confesiones. Además, pide a las autoridades que “la libertad no sea concesión sino garantía”, que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa, y que se escuche a las víctimas, en vísperas de un nuevo proceso electoral.
El comunicado de la CEM concluye con la tradicional exclamación patria y guadalupana: “¡Que viva México! ¡Que viva Santa María de Guadalupe!”, frase que también retoma el mensaje difundido por la Diócesis de Querétaro.






