Afuera de una escuela primaria del Centro Histórico de Querétaro, una enorme lona daba la bienvenida a quienes este lunes volvieron a las aulas después de las vacaciones de verano.
“Queridos alumnos. Bienvenidos. Te recibimos con todo el corazón, eres una persona maravillosa”, se leía en la fachada de la Escuela Primaria Josefa Ortiz de Domínguez, ubicada en Hidalgo Poniente 48; aparecían dos niños dibujados en sus pupitres, contentos, que parecían esperar el inicio de un nuevo ciclo escolar. Detrás de ellos, un sol.
A esa hora, el sol real apenas comenzaba a abrirse paso entre las nubes. La lluvia de la noche había dejado algunos charcos en las calles, pero no lo suficiente para detener el regreso a clases. Poco a poco, los uniformes y mochilas comenzaron a llenar las banquetas y las puertas de los planteles volvieron a convertirse en puntos de encuentro.
Había niñas con zapatos blancos de tacón cuadrado, calcetas elegantes con olanes al tobillo y uniforme impecable. Otras llegaron con tenis Converse negros, recordando a una princesita pop-punk. Algunas otras corrían porque ya iban cinco minutos tarde. En otras escuelas, especialmente en algunos jardines de niñosprivados, el regreso tenía otro escenario: globos, música y letreros coloridos de “Bienvenidos” recibían a los pequeños.
En medio de esa escena estaba Layla, una niña que este lunes comenzó primero de primaria.
A las 8:17 de la mañana cruzó las puertas de la escuela en Hidalgo, acompañada por sus padres. Venían desde Peñuelas, al norte de la capital, y para llegar hasta el Centro Histórico tuvieron que atravesar Paseo 5 de Febrero. El tráfico, contó su madre, Jazmín, fue el principal obstáculo de la mañana.
“Fue un poco difícil porque el tráfico estaba horrible”, relató.
No era una sorpresa para ellos. El congestionamiento en esa vialidad forma parte de la rutina cotidiana de la familia, especialmente durante los horarios de entrada y salida de las escuelas.
“Siempre está muy saturado ahí”, añadió.
A diferencia de otras familias que este lunes tuvieron que recuperar de golpe los horarios escolares después de varias semanas de vacaciones, en casa de Layla el cambio no fue tan drástico. La niña suele levantarse desde las seis de la mañana, una rutina que mantiene porque sus padres también tienen jornadas laborales que comienzan temprano.
Durante las vacaciones, además, las niñas y los niños no necesariamente dejaron de acompañar a sus padres en sus actividades.
Costos en el presupuesto familiar
El regreso a clases tampoco llegó solo. Lo hizo acompañado de una nueva lista de gastos.
Para Layla, el ingreso a primero de primaria significó estrenar útiles, uniforme y otros materiales. Su madre calcula que la inversión estuvo entre los cuatro y cinco mil pesos. En preescolar, recuerda, habían gastado entre dos y tres mil.
Mientras tanto, afuera de la escuela, otras madres conversaban sobre las compras hechas durante las últimas semanas. “El suéter nomás se lo puso para la graduación”, exclamó una mamá.
En otro momento de la conversación apareció uno de los precios de la temporada: 280 pesos por una camisa deportiva comprada en el mercado conocido como “El Tepe”.
Pero los gastos no terminan con el uniforme ni con los útiles.
“Independientemente de que no vayan los niños a la escuela, ¿dónde los dejas? La comida, los aseos… el chiste es que no te quedes sin hacer nada”, comentaba una de las madres, en referencia a la dinámica familiar durante el periodo vacacional.
Para Jazmín y su pareja, el regreso de Layla también representó acompañarla en una nueva etapa. Ella trabaja como mesera; él es gerente de un restaurante. Este lunes él tomó su día de descanso y ella pidió permiso para estar presente durante el primer ingreso de su hija a la primaria.
La emoción, dice, era evidente.
“Sí, Muchísimo. Yo pensé que (Layla) iba a llorar porque el año pasado lloró, pero no, ahorita no. Estaba muy emocionada”.
La familia espera que los próximos años estén marcados no solamente por el aprendizaje académico, sino también por el acompañamiento desde casa.
“Esperamos todo lo mejor para ella, que tenga disciplina (…) Nosotros también ponerla a estudiar, ayudarles a los maestros, los valores en casa”, expresó.
El regreso también trae recuerdos de otros primeros días. En preescolar, Layla sufría más al separarse de su madre después de las vacaciones. Era más pequeña y, cuenta Jazmín, siempre ha sido muy apegada a ella.
Ahora es diferente. Este lunes cruzó la puerta de la primaria con entusiasmo.
Su hermano mayor, que actualmente cursa tercero de primaria, también regresó a clases. Aunque en su caso el reto es otro: es más hogareño y no le gusta demasiado salir de casa, tal y como describe su papá, Jorge.
Así, entre quienes llegan emocionados, quienes todavía buscan acostumbrarse a los horarios y quienes tuvieron que sortear el tráfico, Querétaro volvió este lunes a su rutina escolar.
Protestas y reencuentros
De acuerdo con la Unidad de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro (USEBEQ), alrededor de 350 mil niñas y niños regresaron a las aulas en los tres niveles de educación básica en todo el estado.
Pero no todas las puertas de las escuelas se abrieron este lunes de la misma manera.
En la colonia Ciudad del Sol, madres y padres de familia cerraron el acceso a la Escuela Primaria Rogelio Garfias Ruiz para exigir a USEBEQ el cambio de una docente a quien señalan por presunto bullying a los alumnos.
La protesta ocurrió precisamente durante el primer día del ciclo escolar 2026-2027. Otro grupo de padres de familia señaló en que, más bien, son las y los propios estudiantes quienes agreden a otros.
La situación obligó a la intervención de personal de USEBEQ y de la Guardia Cívica municipal para liberar el acceso. Después de ello, docentes y estudiantes pudieron ingresar y comenzar las actividades escolares.
A unos kilómetros de distancia, en otras escuelas, la mañana transcurría de manera distinta: niños entrando de la mano de sus padres, uniformes nuevos, despedidas rápidas y el sonido de las puertas que se abrieron después de semanas de silencio.
El regreso a clases en Querétaro fue, como cada año, muchas cosas a la vez.
Fue el tráfico de Paseo 5 de Febrero y los cinco minutos de retraso. Fueron los cuatro o cinco mil pesosque una familia destinó para comenzar la primaria. Fueron las madres comparando precios y los padres ajustando sus horarios de trabajo.
Fue también Layla, que llegó desde Peñuelas para comenzar primero de primaria y que, a diferencia de lo que su madre imaginaba, no lloró al entrar.
Y fueron las escuelas que este lunes volvieron a llenarse de voces después de las vacaciones.
El sol que aparecía detrás de las nubes terminó por iluminar la lona de bienvenida en la escuela del Centro Histórico. Allí seguían los dos niños dibujados en sus pupitres, detrás de ellos el sol, como si también esperaran el regreso. Este lunes volvió a sonar la campana.







