El scroll, el tiktokeo, la ghosteada, el stalkeo, la posteada, spamear, lurkear, funar, hypear forman parte del día a día de niños y adolescentes que interactúan con las redes sociales, las cuales atrapan su atención, su tiempo y ¿su voluntad?
A partir de que el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, puso el tema sobre la mesa, la discusión relacionada con el uso, beneficios y riesgos de las redes sociales se ha extendido a todo el país, y la federación, incluso, analiza formas de regularlas o restringirlas en algunos espacios y para ciertas edades.
Si bien las empresas advierten que las redes son para mayores de edad, niñas, niños y jóvenes han logrado crear perfiles ante los escasos candados de verificación de identidad. Y hoy por hoy, el problema dista de ser menor.
De acuerdo con el ex Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar, los adolescentes que pasan más de tres horas al día en redes sociales presentan el doble de riesgo de padecer síntomas de ansiedad y depresión. Casi la mitad, dijo, reconoce que las plataformas empeoran su percepción.
“Detrás de todo esto opera una industria que invierte fortunas para conseguir que no se detengan. El problema nace de un modelo de negocio que convirtió la atención de niñas, niños y adolescentes en materia prima; el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones responden a decisiones cuidadosamente estudiadas para prolongar el tiempo de conexión, conocer emociones y predecir conductas.
“Las redes exhiben vidas editadas, cuerpos imposibles y popularidades medidas en cifras, la comparación se vuelve permanente, poco a poco se instala una idea devastadora: los demás son más felices, más atractivos, más queridos, algo debe estar profundamente mal conmigo. Los efectos de las redes sociales sobre sobre la salud mental están documentados”, indicó.
A decir del coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia de la República, los contenidos en redes sociales también promueven trastornos alimentarios y una necesidad de aprobación, por lo que propuso regular y trasladar responsabilidades a quien las diseña, además de establecer límites estrictos al uso de datos.
“Frente a contenidos dañinos, también hay que apostar por la alfabetización digital, por el acompañamiento familiar, la investigación y la participación de niñas, niños y adolescentes. Ninguna política puede comprender su experiencia sin escuchar sus voces. Se requiere proteger la salud mental de la infancia, porque de ella depende la posibilidad misma de vivir en libertad. Cuando la ansiedad toma las decisiones, el miedo gobierna sus relaciones o el algoritmo que aprende a explotar sus heridas”, precisó.
El estudio The Impact of Social Media on Adolescent Health de Harvard T.H. Chan School of Public Health, realizado en niños y jóvenes de 10 a 21 años arroja datos significativos: en tan solo un año de uso prolongado de plataformas sociales, se observó un impacto negativo en la calidad de vida como el desarrollo de por lo menos un desorden alimenticio, insatisfacción con su cuerpo, consumo de alcohol o tabaco.
Sobre la frecuencia, detectaron que es un hecho el uso regular de redes sociales antes de los 13 años. Con base en análisis de la Fundación DOI, se dio a conocer el estudio Social media platforms generate billions of dollars in revenue from U.S. youth: Findings from a simulated revenue model, donde se encontró que, en Estados Unidos, TikTok tenía 18.9 millones de usuarios menores de edad, Youtube 49.7 millones; Instagram 16.7 millones; Facebook 9.9 millones y X, 7 millones.
Los ingresos de estas plataformas fueron superiores a los 11 mil millones de dólares provenientes de este sector, de los cuales 2 mil 100 millones correspondían a usuarios menores de 12 años.
Jennifer Lira Mandujano, investigadora de la Universidad Autónoma de México (UNAM), calificó la conexión excesiva y adicción a las redes sociales en un problema de salud mental que impacta en las relaciones personales y afectivas. Destacó que hay indicadores similares a los del consumo de sustancias adictivas como el tabaco o el alcohol.
“Se la pasan revisando todo el tiempo sus dispositivos móviles, permanecen en una interacción continua con Twitter, Facebook, TikTok, Instagram o WhatsApp y convierten esta actividad en lo más relevante de su día a día, por lo que, prácticamente sin darse cuenta, están adquiriendo un hábito adictivo que va a regir todos sus pensamientos, sentimientos y conductas”.
Para conocer la situación que priva en Querétaro, desde el 3 de agosto, Plaza de Armas solicitó una entrevista con el titular del Consejo Estatal contra las Adicciones (CECA), Sebastián Granados. Al cierre de esta edición, esta casa editorial no obtuvo respuesta.
Sin embargo, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), refiere que un millón 991 mil 630 personas tienen acceso a internet, de los cuales, 11.4 por ciento tienen entre 6 y 11 años de edad; 10.6 entre 12 y 17 años; y 13.9 por ciento entre 18 y 24 años. Y más de 312 mil menores de edad cuentan con un celular. 7 de cada 10, tiene acceso a redes sociales. El 70 por ciento tiene al menos una red social.
El lado oscuro de las redes
A través de redes sociales la captaron; una foto en Instagram fue suficiente para llamar la atención de una supuesta agencia de modelos que le prometió a Isabel, de tan solo 11 años, llevarla a castings para participar en comerciales, a cambio, sólo tenía que enviar un portafolio de fotografías en traje de baño y partes especiales de su cuerpo.
Por el “book” le pagarían de entrada, 10 mil pesos, sin embargo, para hacerlos efectivos debía proporcionar su número de celular, dirección y horarios donde la podrían encontrar para hablar con ella directamente ¿Por qué sin la intervención de sus padres? Para los delincuentes la respuesta era simple: “los padres se quedan con el dinero y eso es injusto”.
Con el paso de los días, Isabel cambió de actitud, de hábitos, de estilo de vestir. De acuerdo con su mamá Mónica López, la menor comenzó a durar más tiempo en el baño “scrolleando” su celular en busca de poses de modelos, outfits. Optó por la rebeldía y cambió los libros por el celular.
Primero, pensó que era la adolescencia, pero asegura que su instinto la llevó a pensar que algo estaba mal.
“Dije, pues es la rebeldía del momento o tal vez se está juntando con otras niñas que la están contagiando de eso pero pues no. Mi instinto me decía que no, que algo estaba mal y mi niña siempre fue buena niña… En la noche, ya que estaba dormidita le revisé el celular y pues me encontré con mensajes que le mandaban según de una agencia de modelos y me partió el corazón ver cómo la estaban engañando y que ya había mandado fotos de su cuerpecito. Desperté a mi marido, hablamos y decidimos denunciar la página, hablar con ella tranquilos para que viera los riesgos en los que estaba”.
Meta respondió y bajó la página. Isabel, con el tiempo, entendió el riesgo en el que estuvo, pero quedó una severa secuela emocional: depresión y angustia.
“Como ya había dado datos nos sentíamos perseguidos, yo la llevaba e iba por ella a la escuela. Estuvimos muy mal, muy, muy mal, esto afectó a toda la familia. Mamás, papás, estén atentos a sus hijos, las redes son buenas si estamos al pendiente, pero no sabemos qué personas pueden estar cazando a nuestros hijos, no los pierdan de vista”.
Si bien la familia de la menor evitó denunciar y optó por dejar el hecho en mala anécdota, lo cierto es que la delincuencia acecha.
El estudio Disrupting Harm México, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) publicado en junio de 2026, advierte que la tecnología ha facilitado que hasta 1.6 millones de adolescentes sean víctimas de explotación o abuso sexual. Es decir, 13 por ciento de los usuarios de internet entre los 12 y los 17 años.
Datos del estudio donde participó la Interpol, indican que las plataformas Facebook, Whatsapp e Instagram son las más utilizadas en casos de explotación y abuso de menores.
A esto se suma que el 92 por ciento de los casos de explotación sexual e inducción delictiva ocurre en entornos digitales, según el último reporte de Trata de Personas del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia.
Iniciarán foros para regular el uso de redes
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el inicio de foros regionales a partir del próximo 19 de agosto en Nuevo León, Chiapas y Guerrero para reunir voces y consensos que permitan crear una propuesta para regular el uso de plataformas digitales y redes sociales, la cual, dijo, será entregada a la Cámara de Diputados.
“No queremos que esta sea una idea del Gobierno hacia la sociedad, sino que se construya un consenso para poder regular la inteligencia artificial y sobre todo las plataformas. Que se utilice el conocimiento científico que hoy se tiene de cómo genera adicción, de cómo utilizarlo en la noche antes de ir a dormir provoca efectos en el sueño, a niñas, niños más, pero también en los adultos.
“No se trata de regular por regular, sino que más bien entre todas y todos lleguemos a un acuerdo”, puntualizó.
En México, 16 estados ya implementan regulaciones como la prohibición del uso de celulares en las escuelas, siendo Querétaro, el pionero.
Cabe señalar que el Partido Acción Nacional (PAN), propuso una iniciativa en la Cámara baja donde propone que las Redes Sociales Digitales requieran de la autorización de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones y no modifiquen los términos y condiciones, sin su aprobación.
Según el documento, las redes deberán garantizar que los suscriptores sean mayores de edad y no se permita el acceso a niñas, niños y adolescentes menores de 15 años. Entre los 15 y los 18, se deberá obtener el consentimiento de quien ejerza la patria potestad o la tutela, y deberán informar de las restricciones en su uso.
“Las Redes Sociales Digitales deberán vigilar en todo momento que la información e interrelaciones que se generen, no contengan contenidos lesivos para la niñez, y que la información inapropiada para ellos no esté a su disposición”, proponen.
Mientras los gobiernos y legisladores discuten nuevas reglas y las plataformas afinan algoritmos, las niñas, niños y adolescentes se enfrentan a un negocio diseñado para conocer sus hábitos, capturar su atención, mantenerlos alejados del mundo real y quizá, tengan que descubrir que del otro lado de la pantalla, un like no siempre proviene de un amigo.