Con un presupuesto aproximado de entre 170 y 200 millones de dólares (mdd), la nueva película de He-Man, Masters of the Universe, fue un rotundo fracaso al recaudar apenas 133 mdd durante su paso por los cines. Ahora, en Prime Video, parece estar viviendo una historia muy distinta gracias a la buena recepción que ha tenido en el streaming.
Del juguete a la televisión; el nacimiento de un imperio
La historia del nacimiento de He-Man se debe, en gran medida, a Star Wars y al éxito apabullante que tuvieron sus figuras de acción entre los niños. Mattel, en 1982, estaba contra las cuerdas y necesitaba un producto capaz de competir.
Tras realizar un focus group con niños, la empresa llegó a una conclusión muy clara: lo que ellos anhelaban era la sensación de “poder”; jugar con la fantasía de ser fuertes, superiores, de decir “yo tengo el poder”.
Con esa idea en mente, tomaron una figura de G.I. Joe y la recubrieron con masa para darle un físico lleno de músculos y proporciones de fantasía, con apariencia casi de salvaje y que inevitablemente transmitía la imagen de un ser poderoso. La creación fue un éxito. Rápidamente llegó a los anaqueles, acaparó las miradas de los niños y vació las billeteras de los padres. El mercado pedía más.
No pasó mucho tiempo para que, de la mano de Filmation, Mattel produjera una serie animada que se estrenó en 1983 con un objetivo muy claro: presentar nuevos personajes y, con ellos, nuevos juguetes. Para entonces, He-Man ya era todo un imperio con incontables productos en los supermercados.
Pero no todo fue miel sobre hojuelas
En 1987 llegó la primera adaptación cinematográfica protagonizada por Dolph Lundgren como He-Man. Sin embargo, las limitaciones presupuestales para recrear Eternia terminaron por convertirla en un fracaso comercial, aunque con el paso de los años también hay que decirlo: muchos fanáticos la recuerdan con cariño y nostalgia.
Ahora, 44 años después del lanzamiento de aquellas primeras figuras de acción, Masters of the Universe apostó precisamente por ese sentimiento para conquistar la taquilla, una misión que terminó en fracaso. Su base de seguidores, que hoy ronda los 50 años, simplemente no respondió como se esperaba.
Para el público joven no fue más que otra película de acción sin mayor relevancia. La franquicia nunca logró conectar realmente con nuevas generaciones, pese a los distintos intentos por revivirla mediante nuevas series animadas que jamás alcanzaron el impacto de la original.
La nostalgia, por sí sola, parece que ya no basta en un mercado saturado de refritos, secuelas y películas que, muchas veces, nadie pidió. Sin embargo, no todo está perdido para Masters of the Universe. Su recepción en streaming ha sido positiva y, pese a las pérdidas en taquilla, su verdadero éxito podría encontrarse en las reproducciones desde casa y en la posibilidad de continuar la historia que la propia película deja abierta en su escena final.
Muchos —y me incluyo— ya no tenemos tiempo para ver todas las películas que quisiéramos en el cine, pero el streaming nos abrió la posibilidad de ponernos al día, aunque sea un poco tarde.
¿Pero qué tal está la película?
Es una película hecha para los fans. Muy probablemente el público que nunca ha tenido contacto con la franquicia no termine de entenderla ni de disfrutarla. Si bien Masters of the Universe está repleta de referencias al universo ochentero, navega entre la comedia y la acción con varios tropiezos narrativos que nunca terminan por enganchar al espectador. En muchos momentos, incluso, parece una producción de poco presupuesto, pese a no serlo.
Sin mucha pena ni gloria, Masters of the Universe probablemente pase a la historia como otra película que no cumplió con las expectativas. Es una cinta dominguera, entretenida por momentos, pero muy lejos de estar a la altura de una de las franquicias más importantes de la cultura pop. Me quedo con la sensación de que pudo ser mucho más y, sobre todo, de que esta historia habría funcionado mejor como una serie.




