Ella era increíblemente hermosa a la tercera edad, cuando la conocí en un homenaje que le hacían los hermanos de la GFU, en el que participé como maestra de ceremonias de manera que tuve tiempo de platicar con ella como si de una antigua amiga se tratara. Moderada y fina en su hablar, era una verdadera reina, no del cine nacional, habría sido reina de cualquier monarquía con la cualidad notable de practicar la humildad pues aquella misma tarde en la Sala Felipe Villanueva de Toluca, creía no merecer aquel tributo a su trayectoria.
Entonces, sentadas en la primera fila de butacas me platicó cómo aquella emblemática canción que interpretaba Jorge Negrete, Flor de Azalea, que cantaría en unos minutos más, se la dedicó cuando siendo una chiquilla de apenas dieciséis años, la pretendió queriendo casarse con ella pero le llevaba casi veinte años por lo que su madre le prohibió que se llevara con él; el famoso Charro cantor, ya estaba muy correteado en el mundo de la farándula, estaba casado con otra gloria cinematográfica, un rostro bello y conocido como era Gloria Marín; Jorge era muy hábil y se hacía el aparecido para llevarlas a ella y a su madre a los estudios donde filmaban y así anduvo hasta que se cansó porque nunca tuvo oportunidad de ser más que su novio.
La canción de Zacarías Gómez y Manuel Esperón, tema de “Algo flota en el agua” se convirtió en su canción no sólo porque Jorge la cantó para ella, sino que ella misma también la interpretó en su faceta de cantante poco conocida, pero quedó el testimonio en un disco poco difundido, como lo hicieran María Félix y Silvia Pinal.
Años después se casó, en relaciones violentas e indiferentes que terminaron en divorcio del cineasta José Bolaños y Manuel Estrada su maestro de yoga. De su hijo Hugo Rodríguez le quedó un gran dolor a su deceso con tan solo treinta años y ella misma apuntó que se arrepentía de no haberle permitido incursionar en la actuación como era su deseo.
Elsa Aguirre se retiró de la actuación pese a los grandes éxitos que protagonizó como Ojos de juventud y luego retorno a protagonizar grandes éxitos de telenovela.
Por más de sesenta años quien había sido una reina del cine se dedicó a la práctica de disciplinas relacionadas con la meditación y el yoga dentro de la Gran Fraternidad Universal en la que alcanzó el más alto nivel sin que se concediera el nombramiento de gurumai, condición que le inconformó, pero guardó silencio como me lo comunicó en aquella conversación que tuvimos aquella tarde en Toluca.
Su belleza comparable solo al paradigma de la estética arabigoandaluza causó admiración a quienes la contemplamos, más aún la tersura de su rostro y la serenidad de su decir, todo era muestra de la disciplina íntima y personal que caracterizó su vida. Nunca se sometió a modificaciones de su cuerpo y rostro, todo era resultado de sus hábitos alimenticios y la decisión de una vida ajena al mundanal ruido. Descanse en paz la hermosa e inmarcesible Flor de Azalea.







