El gasto público en inversión física, aquella que está destinada a desarrollar obras como carreteras u hospitales, cayó otro 17.3 por ciento real anual de enero a mayo durante este año, con lo que se ubicó en 299 mil 218 millones de pesos, exhiben datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Considerando el gasto público en inversión física únicamente durante el mes de mayo, se observa otra reducción de 12.4 por ciento real anual, con 58 mil 251.6 millones de pesos.
Resalta que el gasto público en obras del sector energético registró un desplome de casi 43 por ciento real anual de enero a mayo de este año, y una reducción cercana a 28 por ciento si se considera únicamente el gasto durante el quinto mes de 2026.
Otra caída relevante en el gasto destinado a desarrollar obras de infraestructura pública se observó en el rubro de comunicaciones y transportes, pues tuvo una reducción de 50 por ciento real anual de enero a mayo, y sólo en mayo reflejó una disminución de 62 por ciento.
El Gobierno federal ha concentrado en los proyectos asociados al Plan México un repunte futuro en este tipo de inversión, pero hasta ahora no se refleja.
Factores del freno en infraestructura e incertidumbre privada
En una consulta sobre el tema, la directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, Gabriela Siller, dijo que el gasto público en inversión física está frenado por dos vertientes: una porque el Gobierno está cerrando la llave y la otra porque el sector privado enfrenta mucha incertidumbre por la reforma al Poder Judicial y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La incertidumbre obstaculiza que el sector privado se anime a invertir por temores de lo que pueda venir más adelante, explicó Siller, de modo que quien tendría que destrabar este “congelamiento” es el Gobierno.
“Creo que no dan las matemáticas en las finanzas públicas porque siguen anunciando programas sociales y apoyos a Pemex, pero, por el otro lado los ingresos han disminuido y entonces para que no haya más recortes en la calificación crediticia recortan el gasto público en inversión física.
“Es lo más ‘sencillo’ de recortar y digo ‘sencillo’ porque es donde hay rubros muy grandes, pero es lo que tiene un mayor efecto multiplicador sobre la economía y con esto terminan frenando la actividad económica”, señaló la analista.
Lo malo de estas caídas en inversión de obra pública, recalcó, es que se va deteriorando cada vez más la infraestructura del País.
“Deberíamos de estar invirtiendo para tener más infraestructura en energía eléctrica, pero no, la infraestructura se está deteriorando”, expuso.










