La Copa del Mundo sigue empeñada en desafiar cualquier pronóstico. Cuando Bélgica parecía tener un pie fuera del torneo, apareció una remontada histórica tan inesperada como épica para mantener con vida a una generación que se negaba a despedirse. El conjunto dirigido por Rudi García derrotó 3-2 a Senegal gracias a un penalti de Youri Tielemans en el minuto 125, después de haber estado dos goles abajo y rozar la eliminación durante gran parte del encuentro.
El partido comenzó con un ritmo vertiginoso y un claro dominio africano desde los primeros minutos. Senegal salió con personalidad, presionó alto y castigó cada pérdida belga. La recompensa llegó muy pronto. Después de que Ismaïla Sarr estrellara un remate en el poste, Habib Diarra aprovechó el rechace para empujar el balón al fondo de la red y adelantar a los Leones de la Teranga.
Bélgica intentó reaccionar a través de Jérémy Doku y Kevin De Bruyne, pero el equipo europeo volvió a mostrarse lento, previsible y sin profundidad. Mory Diaw apenas tuvo trabajo durante la primera mitad, mientras la defensa senegalesa controlaba con autoridad cada intento rival.
Senegal dominó gran parte del partido
La segunda parte comenzó con otro golpe para Bélgica. Ismaïla Sarr firmó uno de los mejores goles de la eliminatoria. Controló con el pecho un preciso envío largo de Moussa Niakhaté y, sin dejar caer el balón, conectó una volea cruzada imposible para Thibaut Courtois que significó el 0-2 en el minuto 51.
Rudi García reaccionó de inmediato. Dio entrada a Romelu Lukaku y, poco después, sorprendió retirando del campo a Kevin De Bruyne y Jérémy Doku, dos de sus principales figuras, en una clara señal de inconformismo. La tensión también apareció entre los propios futbolistas belgas, con una acalorada discusión entre Tielemans y Leandro Trossard que reflejaba la frustración de un equipo completamente desbordado.
Courtois cambió el destino del encuentro
Aun así, el verdadero punto de inflexión llegó en el minuto 84. Sadio Mané quedó mano a mano para sentenciar definitivamente el partido con el 0-3, pero Thibaut Courtois respondió con una intervención extraordinaria que mantuvo con vida a Bélgica.
Aquella atajada cambió por completo la historia del encuentro. Apenas dos minutos después, Lukaku aprovechó un centro de Thomas Meunier para descontar y devolver la esperanza. Senegal, que hasta entonces había controlado el partido, comenzó a llenarse de dudas. En el minuto 89 llegó el empate. Trossard colgó un balón al área y Tielemans apareció de cabeza para firmar el 2-2. En apenas cuatro minutos, Bélgica resucitó cuando parecía completamente sentenciada.
La prórroga mantuvo el mismo nivel de dramatismo. Cuando todo apuntaba a una definición desde los once pasos, el VAR volvió a cambiar el destino del partido. En el minuto 125, el árbitro señaló un penalti de Lamine Camara sobre Tielemans en una acción previa a un disparo al larguero de Dodi Lukebakio. El propio centrocampista belga asumió la responsabilidad y, con un disparo impecable al ángulo, convirtió el lanzamiento que consumó una remontada para la historia.
Bélgica pasó de estar prácticamente eliminada a clasificarse para los octavos de final en apenas unos minutos. Senegal, que había rozado una de las mayores victorias de su historia y llegó a tener el 0-3 en los pies de Sadio Mané, terminó desplomándose cuando el boleto a la siguiente ronda parecía estar en sus manos.










