Ruinosa y virgen, con el eco de su historia suspendido por más de mil años, así aguardó Minanbé al equipo de especialistas mexicanos y eslovenos, dirigido por el arqueólogo Ivan Šprajc. Camuflada entre la maraña selvática de la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche, la antigua ciudad solo podía ser nombrada con esa locución en maya yucateco: “no hay camino”.
Con este hallazgo arqueológico, el experto, adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias, culmina tres décadas de investigación dedicadas al reconocimiento de las Tierras Bajas Mayas Centrales, un paisaje arqueológico fosilizado que fue el hábitat de entre 9 y 11 millones de personas durante el periodo Clásico Tardío (600-900 d.C.).
En esta temporada de campo, avalada por el Consejo de Arqueología del INAH, el equipo volvió a internarse en el sector norte de la reserva para realizar la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por esta misma iniciativa hace 13 años y del cual ya contaban con información obtenida mediante tecnología LiDAR.

Cinco kilómetros entre la selva para llegar al sitio
Los arqueólogos y trabajadores de la comunidad de Constitución que participaron en la exploración abrieron brecha a filo de machete a lo largo de cinco kilómetros, avanzaron en cuatrimotos y posteriormente caminaron una distancia similar bajo el intenso sol para llegar al sitio.
Para Ivan Šprajc, la ausencia de callejones —como llaman a los antiguos caminos de explotación maderera— fue una buena señal. “En comparación con otros lugares donde hicimos recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil; sin embargo, en los últimos tres años es el primero que encontramos intacto, sin calas de saqueo. Fue un descubrimiento, una gran sorpresa”, explicó.
El arqueólogo añadió que el nombre Minanbé proviene del maya yucateco (mina’an, “no hay”, y bej, “camino”), siguiendo la tradición de la arqueología maya de nombrar algunos sitios de acuerdo con las características del lugar o las circunstancias de su descubrimiento.
Templos, estelas y monumentos bien conservados
Los arqueólogos Atasta Flores Esquivel, Israel Chato López, Quintín Hernández Gómez y Vitan Vujanović verificaron sobre el terreno lo que las imágenes LiDAR mostraban desde el aire: un asentamiento de 15 hectáreas, con plazas rodeadas por edificios palaciegos y religiosos, además de terrazas y humedales con complejos sistemas de canalización hidráulica.
Respecto a una de las estructuras principales, un templo piramidal de más de 13 metros de altura, Vitan Vujanović detalló que presenta características propias del estilo Río Bec, como mampostería fina, paneles lisos en la fachada, una escalinata empinada y molduras superiores. Además, destacó que es la primera vez que registra un templo de este tipo bien conservado, junto con una estela que aún conserva glifos.
Asimismo, sobresale la Estela 1, que muestra una escena de decapitación, además de otros 14 monumentos, varios de ellos con elementos iconográficos y textos jeroglíficos, lo que convierte a Minanbé en uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años en la región maya.











