Hoy en día, no se puede hablar sólo de agricultura orgánica, sin tener que abordar el Cambio climático, por ello, ésta agricultura ecológica esta buscando soluciones frente al cambio climático
Ello se debe al aumento de las temperaturas, las sequías y los fenómenos extremos que afectan directamente a los cultivos, la disponibilidad de agua y la productividad de las tierras.
La agricultura orgánica, a pesar de estar diseñada para trabajar en armonía con la naturaleza, no es inmune a los efectos del cambio climático. Los agricultores orgánicos enfrentan los mismos desafíos que los agricultores convencionales, pero debido a la dependencia de prácticas ecológicas y el uso limitado de insumos sintéticos, pueden ser aún más vulnerables a ciertas condiciones extremas.
1. Estrés hídrico y sequías
El cambio climático ha generado un aumento en la frecuencia y severidad de las sequías en muchas regiones del mundo. La agricultura orgánica, que depende de la salud del suelo para mantener la productividad, se ve especialmente afectada cuando el acceso al agua es limitado. Aunque las prácticas orgánicas suelen mejorar la retención de agua en el suelo, las sequías prolongadas pueden dificultar la capacidad de los agricultores para mantener el rendimiento de sus cultivos.
2. Erosión y pérdida de suelo fértil
El cambio climático también ha provocado un aumento en las lluvias torrenciales y fenómenos meteorológicos extremos que, en combinación con una mala gestión del suelo, pueden resultar en la erosión del terreno. Para los agricultores orgánicos, que dependen de la calidad del suelo para evitar el uso de fertilizantes sintéticos, la pérdida de suelo fértil puede reducir drásticamente la capacidad productiva de las tierras de cultivo.
3. Aumento de plagas y enfermedades
Las temperaturas más cálidas y los cambios en los patrones climáticos han permitido que plagas y enfermedades migren a nuevas áreas, afectando a cultivos que antes no eran vulnerables. En la agricultura orgánica, donde no se utilizan pesticidas químicos convencionales, el control de plagas se basa en métodos naturales como el control biológico y la rotación de cultivos. Sin embargo, la aparición de nuevas plagas puede sobrepasar las medidas tradicionales de manejo, generando pérdidas significativas para los agricultores orgánicos.
4. Variabilidad del Rendimiento de los cultivos
El cambio climático ha provocado un aumento en la variabilidad del rendimiento de los cultivos, lo que genera incertidumbre en los agricultores orgánicos que dependen de condiciones climáticas estables. Cambios bruscos en la temperatura y la precipitación pueden afectar negativamente el crecimiento de los cultivos, retrasar las cosechas o reducir el rendimiento general, impactando la economía de los productores orgánicos.
Algunos estudios recomiendan, para enfrentar el cambio climático, mediante técnicas sostenibles, la gestión eficiente del agua, la mejora de la biodiversidad, la innovación y diversificación de cultivos. Como medidas de adaptación.
Y en especial, dado que es un principio fundamental de la agricultura orgánica, se encuentra el manejo del suelo. Ya que las prácticas como la rotación de cultivos, el uso de compost y abonos orgánicos, y la cobertura del suelo, ayudan a mejorar la estructura del suelo, incrementar la materia orgánica y aumentar su capacidad de retener agua. Un suelo sano no solo es más productivo, sino también más resiliente ante el cambio climático, ya que puede soportar mejor los efectos de las sequías y las lluvias intensas.
Pero también, se toma en cuenta el manejo integrado de plagas (MIP), que es una estrategia ampliamente utilizada en la agricultura orgánica, que combina el uso de controles biológicos, rotación de cultivos, trampas y plantas repelentes para controlar las plagas de manera natural. A medida que el cambio climático aumenta la presión de plagas, el MIP sigue siendo una herramienta esencial para los agricultores orgánicos, permitiéndoles adaptarse sin recurrir a pesticidas químicos.
Y también se cuentan, los sistemas agroforestales, que integran árboles y cultivos en una misma parcela, son una forma efectiva de adaptarse al cambio climático. Los árboles proporcionan sombra, regulan la temperatura del suelo, reducen la erosión y mejoran la captación de agua. Además, los sistemas agroforestales pueden capturar grandes cantidades de carbono, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
Además de la adaptación, la agricultura orgánica también incide en la mitigación del cambio climático ya que Además de adaptarse a los efectos del cambio climático, la agricultura orgánica también tiene el potencial de mitigar el calentamiento global. En tanto que las prácticas orgánicas, como el uso de compost y la rotación de cultivos, aumentan la capacidad del suelo para almacenar carbono. El secuestro de carbono en el suelo es una de las formas más efectivas de reducir la cantidad de CO2 en la atmósfera, mitigando así el cambio climático. Por otra parte, la agricultura orgánica utiliza menos insumos químicos que la agricultura convencional, lo que significa que genera menos emisiones de gases de efecto invernadero. Al evitar el uso de fertilizantes sintéticos, que son una importante fuente de emisiones de óxido nitroso (un potente gas de efecto invernadero), los agricultores orgánicos contribuyen a la reducción de las emisiones globales.
Visto en su conjunto para la agricultura orgánica el cambio climático representa un desafío importante, pero también una oportunidad para demostrar su capacidad de adaptación y mitigación. Si bien los agricultores orgánicos enfrentan dificultades como sequías, plagas y fenómenos meteorológicos extremos, las prácticas sostenibles que caracterizan este tipo de agricultura pueden hacer que los sistemas agrícolas sean más resilientes y menos dependientes de insumos externos.
Al invertir en la salud del suelo, la diversificación de cultivos y el manejo del suelo, la agricultura orgánica no solo puede sobrevivir al cambio climático, sino también convertirse en parte de la solución a largo plazo
En México sigue creciendo la agricultura orgánica (México es el cuarto productor mundial de alimentos orgánicos. El sector abarca más de 210,500 hectáreas cultivadas y con una variedad de Más de 370 productos vegetales y animales)
En el caso del estado de Querétaro, ocupa el:
1º Lugar Nacional en producción certificada de productos de recolección silvestre de plantas aromáticas (orégano, damiana y poleo).
Y el 1º Lugar Nacional en producción y exportación de huevo orgánico.
Por todo ello, hay que apoyar la agricultura orgánica, consumiendo sus productos nacionales certificados.






