El rodaje de Magallanes fue para Gael García Bernal una clase intensa de historia y conciencia de época, y además representó viajes y convivencias con su medio hermano, Darío Yazbek Bernal.
El largometraje, dirigido por Lav Díaz y que estrena este jueves, fue el primer proyecto en el que trabajaron juntos. El tapatío de 47 años encarna al explorador portugués Fernando de Magallanes, mientras que Darío, nacido en Ciudad de México y de 37 años, interpreta a Duarte Barbosa.
“Fue algo muy lindo porque compartimos las aventuras, estuvimos juntos entre las Filipinas, Portugal, España; es muy lindo estar con familia, trabajar juntos y en vez de que seamos hermanos es mi cuñado”, contó García Bernal en enlace virtual.
Un rodaje entre historia y reflexión
En la película, la historia se centra en el Magallanes idealista y rebelde que se indigna por la avaricia de los Reyes españoles y cómo su percepción cambia cuando Carlos I le otorga el mando de una expedición marítima que lo transforma en un tirano y paranoico.
“El rodaje fue lo máximo, nos disfrutamos muchísimo, a los dos nos interesa mucho la historia, la discusión, los matices, los grises de la historia, desmenuzar y cuestionarlo todo. Vivimos momentos fantásticos en las Filipinas”, relató el actor.
Viaje entre locaciones y aprendizaje personal
El actor destacó también la experiencia en Filipinas como uno de los momentos más significativos del rodaje, al considerar el entorno como un espacio de aprendizaje cultural y humano.
“Nos fuimos de expedición para descubrir, conocer, perdernos un rato. En Portugal y en España fuimos a los lugares de donde salieron todos los barcos de aquella época. Sanlúcar de Barrameda, en el Río Guadalquivir, es muy impresionante”, añadió García Bernal.
García Bernal, reconocido por películas como Y Tu Mamá También y Rudo y Cursi, afirmó que sus decisiones profesionales no se basan en expectativas externas, sino en su vida personal y familiar.
Reflexión histórica en “Magallanes”
Una de las escenas más impactantes de la cinta muestra una ejecución ordenada por el protagonista, lo que abre una reflexión sobre el poder, la religión y la violencia en la época colonial.
García Bernal destacó que estas historias permiten cuestionar el pasado desde una perspectiva crítica, especialmente en el contexto de debates actuales sobre memoria histórica y estructuras de poder.






