México se paraliza cada vez que juega su Selección y delira con cada triunfo. El País se pondrá en pausa otra vez hoy, cuando se celebre el juego contra Chequia. Una victoria desataría la euforia por la inédita perfección en la Primera Fase y el récord de 9 puntos en Mundiales.
En 17 participaciones, incluidas México 1970 y 1986, el Tricolor jamás ganó todos sus partidos. El idilio entre afición y equipo puede alcanzar un nivel desconocido.
Ya muchos aficionados pagaron más de 50 mil pesos por acudir al juego inaugural. Otros tantos convirtieron al México-Corea del Sur en el juego de Copa del Mundo más visto en el País en el siglo XXI con una audiencia de 25.5 millones de espectadores y algunos más, 450 mil, poblaron el Ángel de la Independencia tras el triunfo contra los surcoreanos.
Javier Aguirre vibra con sus paisanos, pero no se engancha ni mete a su costal más presión de la que le compete.
Una escena ilustra ese fervor. El Colegio Tepeyac compartió una fotografía de la generación del “Vasco”, quien estudió en sus aulas en la adolescencia y ahora dirige el destino de la Selección Mexicana en el Mundial.
Ayer, en la conferencia de FIFA previa al juego ante Chequia, CANCHA le mostró la imagen al técnico, el único cuya silueta resaltaba a color.
“No seas cabrón, ¿en blanco y negro? Uuuta…”, dijo Aguirre entre ademanes y risas. “Tenía 12 o 14 años…”.
El peso de la ilusión nacional
Justo ese orgullo de la ahora Universidad del Tepeyac es el que se ha contagiado a millones de mexicanos, tan ávidos de alegrías y de un pretexto para olvidar, al menos por unas horas, los problemas personales, familiares o sociales.
La reflexión invita a cuestionar cómo una Selección Mexicana sobrelleva el cargar con la ilusión de millones de mexicanos.
“Con mucha naturalidad (lo tomamos), haciendo lo que nos corresponde hacer: jugar al futbol. No podemos solucionar otros problemas. Sí podemos solucionar los propios del futbol. Intentamos representar dignamente a nuestro País, darle una alegría a nuestro pueblo mexicano, pero hasta ahí, no podemos de alguna suerte cargarnos con cosas que no nos competen o no nos corresponden.
“Somos mexicanos, orgullosamente mexicanos y nos dedicamos a jugar futbol, eso lo intentamos hacer lo mejor posible para que la gente esté contenta. Sí, los jugadores están conscientes de las imágenes, en El Ángel, y en todo México en general, en las ciudades en las que no hay Mundial también hay celebraciones. Nos congratula, nos llena de orgullo y nos retroalimenta para seguir brindándole alegría, en lo que nos corresponde, a la gente”, destacó Javier Aguirre.






