La ola de calor que afecta a Francia desde el 18 de junio suma 40 personas muertas por ahogamiento, “escencialmente jóvenes”.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, precisó que son las “primeras víctimas de la crisis que vivimos” por la canícula.
Señaló que están trabajando en diferentes escenarios por si este episodio de fuerte calor se prolonga y destacó sus prioridades, empezando por el hecho de que se está notando una mayor actividad en los centros sanitarios y que el primer objetivo por tanto es “que los hospitales aguanten”.
Llaman a solidaridad
También pidió a sus ministros que pongan el acento en “la solidaridad con los más frágiles”, y eso significa prestar atención “a las personas que están en su casa”, dijo.
Igualmente indicó que se han puesto en alerta los sistemas de protección civil ante el riesgo de incendios, pero también de fenómenos tormentosos y de crecidas de los cursos de agua.
Francia vivió este martes la madrugada más calurosa desde que empezaron los registros a nivel nacional en 1947, con una mínima de 21.6 grados Centígrados, que superó el anterior récord de 21.4 grados del 25 de julio de 2019, indicó Météo France.
Máximo nivel de alerta
En total hay 54 del centenar de departamentos franceses en el máximo nivel de alerta, el rojo, por el calor y otros 35 en el siguiente, naranja, lo que significa que más del 90 por ciento de la población francesa está expuesta a calores que los servicios meteorológicos consideran extremos o excepcionales.
Météo France anticipa que las temperaturas máximas llegarán a 44 grados en Burdeos, 43 en Rennes, 41 en Toulouse o Limoges, 40 en Lyon o Ruán y 38 en París. Y esa situación se va a prolongar al menos hasta el jueves.






