El ’10’ lideró a la Albiceleste, superó a Klose y alcanzó los cinco goles en apenas dos partidos del Mundial
Lionel Messi volvió a hacer historia, una vez más. El rosarino, que este miércoles cumplirá 39 años, anotó un doblete en la victoria de Argentina por 2-0 ante Austria y se convirtió en el Lionel Messi máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo con 18 tantos, superando los 16 de Miroslav Klose. máximo goleador
Pero lo más extraordinario es que Messi parece seguir jugando por el simple placer de hacerlo. Quiere seguir divirtiéndose. Y cuando Messi se divierte, pasan cosas extraordinarias. Ilumina a Argentina con esa facilidad que tiene para hacer historia, para hacerse visible entre decenas de futbolistas y decidir partidos con la naturalidad de quien lleva dos décadas haciendo que lo imposible parezca cotidiano.
El encuentro pudo comenzar de manera perfecta para la Albiceleste. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Lautaro Martínez fue derribado dentro del área por Posch. El árbitro señaló el penalti tras la revisión del VAR y el estadio se preparó para presenciar otro momento histórico. Pero incluso las leyendas también fallan. Messi ejecutó mal la pena máxima y envió el balón fuera de la portería de Alexander Schlager.
Austria, una selección perfectamente estructurada por Ralf Rangnick, aprovechó el momento para crecer en el partido. Sabitzer protagonizó el primer aviso serio y la defensa albiceleste tuvo que intervenir en varias acciones para evitar el peligro.
Sin embargo, las noches históricas suelen tener reservado un destino diferente para Messi. En el minuto 38 llegó una jugada con la marca registrada del ’10’. El balón terminó por la izquierda en los pies de Medina, que puso un centro raso hacia atrás. Thiago Almada, con enorme inteligencia, dejó pasar la pelota y Messi apareció desde segunda línea para conectar un zurdazo preciso al palo largo. Era el 1-0. Era su gol número 17 en los Mundiales. Era otro récord.
Un Messi hambriento
Austria dio un paso adelante tras la reanudación y llegó a inquietar por momentos a la vigente campeona del mundo. Sabitzer obligó al Dibu Martínez a intervenir con una gran parada y Lionel Scaloni decidió refrescar el ataque con las entradas de Julián Álvarez y Nico González.
El partido entró en una fase brusca, llena de interrupciones y de duelos físicos. Nico González estuvo cerca del segundo y Julián Álvarez también participó en varias acciones de peligro, mientras Messi seguía reclamando el balón y buscando el gol con el hambre competitiva de quien todavía siente que le quedan cosas por conquistar.
Ya en el tiempo añadido llegó la sentencia. Messi recibió abierto en la banda derecha y filtró un gran pase al espacio para la carrera de Julián Álvarez. El delantero quedó mano a mano ante Schlager, probó suerte, pero el portero rechazó el disparo. El balón quedó vivo dentro del área. Entonces apareció otra vez Messi. Amagó una vez, volvió a intentarlo y terminó enviando la pelota al fondo de la red para firmar el 2-0 definitivo, completar su primer doblete del torneo y alcanzar los cinco goles en apenas dos partidos en este Mundial.
Rompe récords
La cifra ya pertenece a la historia: 18 goles en Copas del Mundo, el mayor registro de todos los tiempos. Pero la noche de Dallas dejó mucho más. Messi también se convirtió en el jugador con más partidos disputados en la historia de los Mundiales (28), el futbolista con más victorias en la Copa del Mundo (18) y el jugador con más minutos acumulados en la competición (2,489). Además, igualó el récord de goles consecutivos anotados para una misma selección en la historia del torneo, con seis, así como Eusébio, Paolo Rossi, Oleg Salenko y Enner Valencia.
Más allá de los números, la sensación es otra. Messi sigue disfrutando del fútbol como un niño y, mientras eso ocurra, Argentina seguirá creyendo que cualquier cosa es posible. Porque Messi no persigue la grandeza, la grandeza lo persigue a él. Y el mejor de todos los tiempos todavía no ha terminado de escribir su leyenda.







