Aterriza Supergirl en México.Mientras Kal-El (David Corenswet) ve la bondad humana y encarna el optimismo inquebrantable y la naturaleza compasiva de Superman, su prima, Kara Zor-El (Milly Alcock), tiene una perspectiva mucho más cínica y cruda de la vida. “Yo veo la verdad”, asegura.
A diferencia de Clark, ella sí presenció cómo su mundo se derrumbaba y cómo todos sus seres queridos morían en Krypton. Esas experiencias la convirtieron en una antiheroína menos confiada y más dispuesta a actuar por venganza.
“En esta película vemos una versión muy diferente de ella por el libro en el que se basa, ‘Woman of Tomorrow’, de Tom King. Ese cómic y nuestra versión la exploran como una mujer con muchos defectos, profundamente traumatizada, valiente y hasta grosera”, explica Alcock (La Casa del Dragón) en entrevista.
Una heroína que rechaza las sombras
“Me encanta que se niegue a vivir a la sombra de Superman. Eso fue lo divertido de hacer Supergirl. De hecho, ella lo rechaza y se aleja de él, y luego emprende un viaje de autodescubrimiento que la lleva a decidir cómo quiere asumir ese papel de heroína”, añade el director Craig Gillespie (Yo, Tonya, Cruella).
Supergirl, que este martes por la noche preestrenará en México, muestra a una Kara harta del peso de “hacer lo correcto” y totalmente escéptica de la capacidad de redención que su primo ve en los demás. Para ella, la gente es un estorbo. No confía en nadie.
Prefiere irse de juerga a planetas con soles rojos (los amarillos la curan y le otorgan sus poderes) para poder emborracharse. Su único amor en la vida es Krypto, su fiel perro.
“La película va más allá de las etiquetas del cine de superhéroes. Yo no buscaba hacer una cinta del género, pero llegó el guion de Ana Nogueira, y me enganché al instante, porque Kara es un personaje tan complejo y complicado”, reconoce Gillespie.
“Quería ver ese viaje que ella había planteado en el guion, y fue muy emocionante sumergirme en él. Ya sabía que Millie haría el papel, y fue perfecta; no podía permitirme a nadie mejor. Es un guion muy complicado, y sabía que ella era capaz de hacerlo, y vaya si lo logró”.
Un viaje entre la venganza y la redención
Como en toda historia trágica, con antihéroes que se niegan a hacer frente a su destino, Supergirl, en medio de los alocados festejos de su cumpleaños 23, conocerá a Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley), quien le pide ayuda para vengar la muerte de su padre a manos de Krem of the Yellow Hills (Matthias Schoenaerts), un temido pirata espacial y traficante de humanos.
“Kara se aísla para sobrellevar lo que está pasando en su vida. Uno puede aislarse estando en una habitación llena de gente, y ella lo hace bastante bien, pero cuando conoce a Ruthye y comprende para quién necesita ser una heroína, de alguna manera, finalmente entiende cómo debe usar su poder”, adelanta Alcock.
Supergirl, filmada en los estudios Warner Bros. Leavesden, en Inglaterra, y en locaciones de Londres y Escocia, es la segunda película del nuevo Universo DC, además de una especie de secuela espiritual de Superman (2025), de James Gunn.
Presenta personajes nunca antes explorados en el cine, como Zor-El (David Krumholtz) y Alura In-Ze (Emily Beecham), padres de Kara, y Lobo (Jason Momoa), mercenario alienígena y cazarrecompensas del planeta Czarnia, uno de los villanos favoritos de los fans.
“Tuvimos la oportunidad de jugar porque, en realidad, estamos en nuestro propio mundo. Nunca habíamos visto algo así en el Universo DC, así que fue muy emocionante hacerlo”, comparte Gillespie.
“En cuanto al tono de la película, siempre es un equilibrio delicado, y conté con Millie para marcar la pauta. Necesitas a alguien que pueda manejar tanto el humor como el drama. Es muy complicado, no es fácil, pero ella lo hizo de maravilla”.






