Concluimos los foros de escucha que dieron forma al Programa Hídrico del Estado de Querétaro, y vale la pena detenerse en una decisión que no fue de logística sino de convicción: cerrar ese proceso en Tolimán, uno de los municipios con mayor estrés hídrico de la entidad.
Pudimos haber cerrado en la capital, con micrófonos cómodos y un auditorio climatizado. Elegimos lo contrario. Elegimos terminar donde el agua aprieta, porque una política pública diseñada desde los grandes números termina ignorando a quienes viven en los extremos. En Tolimán los pozos pierden capacidad año con año, las pipas no alcanzan y muchas familias sostienen el abasto con esfuerzos comunitarios que el papel rara vez reconoce.
Durante un año y medio sostuvimos, foro tras foro, una idea que para algunos sigue siendo incómoda: no todo el saber sobre el agua está en los libros ni en las aulas. Hay un conocimiento que se hereda, que se aprende cargando agua, sembrando en tierra seca, leyendo el cielo. En los Pueblos Originarios de esta región ese saber lleva generaciones cuidando y aprovechando el agua en condiciones de escasez. Si la planeación hídrica lo ignora, no solo comete una injusticia: desperdicia inteligencia.
Por eso estos foros no fueron un trámite. Fueron numerosos foros ciudadanos y mesas de trabajo en los que escuchamos a comunidades, a mujeres del sector rural, a especialistas y a autoridades. Y escuchar, conviene decirlo, no es simular que se oye mientras la decisión ya está tomada. Escuchar es permitir que lo dicho cambie el documento, aunque eso implique rehacer lo ya escrito. Eso fue lo que hicimos.
En ese último foro escuchamos a mujeres que nos recordaron algo elemental: hablar del agua no es solo hablar de tuberías y presas. Es hablar de salud, de economía familiar, de territorio, de futuro. En muchas comunidades son ellas quienes organizan el uso del agua, advierten su escasez y sostienen las redes de apoyo. Dejaron una pregunta que ahora nos toca responder con hechos. ¿Qué futuro del agua queremos construir desde las comunidades?
El Programa Hídrico entra ahora en su integración final. Contempla acciones concretas para Tolimán y para la región semidesértica, y crea comités comunitarios y una contraloría social para que la gente vigile lo prometido. No es un papel del gobierno hacia la gente. Es un acuerdo construido con la gente.
Querétaro no admite verdades a medias, y tampoco soluciones a medias. La relación de este estado con el agua no se sostendrá únicamente con estudios y con leyes. Se sostendrá con el saber, la organización y la dignidad de comunidades como las de Tolimán. Empezamos a escribir esa ruta escuchando. Ahora toca caminarla.





