Lionel Messi es eterno. A sus 38 años, recién recuperado de una lesión muscular y disputando su sexta Copa del Mundo, el capitán argentino firmó una actuación histórica en Kansas City, en el que fue su partido número 200 con la Albiceleste. Un hat-trick ante Argelia (3-0) le bastó para liderar el debut de Argentina en el Mundial y confirmar que el vigente campeón ha llegado dispuesto a defender su corona.
No fue una noche cualquiera. Fue otra página para la leyenda. El rosarino anotó su primer triplete mundialista, alcanzó los 16 goles en Copas del Mundo e igualó el registro de Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales. Además, llegó a los 120 tantos con la camiseta argentina en una actuación que ya forma parte de la memoria del fútbol.
La puesta en escena de Argentina fue la de un equipo con personalidad y una identidad perfectamente definida. Dominó desde el inicio, monopolizó el balón y encontró en Messi el faro de todas sus acciones ofensivas. Incluso antes del primer gol ya se habían anulado dos tantos por fuera de juego, uno para cada selección, en un encuentro que desde los primeros minutos dejó claro que habría emociones.
El primero de tres
El aviso llegó en el minuto 16. Rodrigo De Paul filtró un pase entre líneas y encontró a Messi con el espacio suficiente para perfilarse y sacar un zurdazo desde fuera del área. El disparo, colocado al ángulo, fue imposible para Luca Zidane. Era uno de esos goles que solo parecen sencillos cuando los marca él.
La ventaja permitió a Argentina controlar el partido a su manera. Los dirigidos por Lionel Scaloni acumularon largas posesiones y administraron el ritmo del encuentro, aunque sin la profundidad necesaria para sentenciar antes del descanso. Argelia creció en el tramo final de la primera mitad y encontró en Farés Chaibi su principal vía de ataque, pero nunca consiguió inquietar seriamente a Emiliano Martínez.
La segunda parte mantuvo la misma sensación: Argentina tenía el partido bajo control y transmitía la impresión de que, en cualquier transición, podía volver a golpear. Messi avisó con un disparo lejano y Lautaro Martínez estuvo cerca del segundo, pero se encontró con una gran intervención de Luca Zidane.
El guardameta argelino, sin embargo, ya no pudo sostener a su equipo. En el minuto 71, Alexis Mac Allister probó desde la frontal y Zidane dejó un rechace corto que Messi, con su habitual instinto goleador, aprovechó para aparecer en el área y marcar el segundo.
Máximo goleador en los Mundiales
El tercero llegó poco después y fue el sello definitivo de una noche histórica. Messi recibió en la medialuna, levantó la cabeza y conectó otro zurdazo preciso junto al poste. Un gol de autor para completar su primer hat-trick mundialista, igualar a Klose como máximo goleador de las Copas del Mundo y desatar la ovación de un estadio rendido ante la grandeza del número diez.
Argentina comienza la defensa de su título con autoridad y con la mejor de las noticias: Lionel Messi sigue siendo decisivo. A los 38 años, el capitán continúa rompiendo récords, acumulando hitos y demostrando que su historia con la Copa del Mundo todavía tiene capítulos por escribir.





