Veintiocho años después, Noruega volvió a una Copa del Mundo. Y lo hizo como si nunca se hubiera ido. Liderada por un desatado Erling Haaland, la selección escandinava derrotó 4-1 a Irak en su debut mundialista, dejando claro que quiere ser protagonista en esta edición del torneo.
El inicio no fue sencillo. Irak salió con personalidad, se adueñó del balón durante varios minutos y llegó a incomodar a una Noruega demasiado lenta en la circulación. Aymen Hussein avisó de cabeza y Al-Hamadi también encontró espacios ante una selección nórdica que tardó en encontrar su mejor versión.
Pero el partido cambió cuando apareció Antonio Nusa. El extremo del Leipzig comenzó a desbordar constantemente por la banda izquierda y se convirtió en una auténtica pesadilla para la defensa iraquí. El primer gol nació precisamente de una acción encabezada por el joven atacante.
En el minuto 29, Nusa condujo un contragolpe a toda velocidad, abrió hacia la llegada de David Moller Wolfe y el lateral puso un pase al segundo palo donde apareció Haaland para empujar el balón a la red. Era el primer gol del delantero del Manchester City en una Copa del Mundo y el inicio de una noche memorable.
Irak no se vino abajo. Todo lo contrario. El conjunto dirigido por Graham Arnold respondió con valentía y encontró el empate en el minuto 39. Amir Al-Ammari llegó hasta la línea de fondo y puso un centro preciso para que Aymen Hussein se impusiera por alto y firmara el 1-1. El tanto también quedó para la historia del fútbol iraquí, al representar su primer gol mundialista en cuatro décadas.
Error que termina en gol
En el minuto 43, Jalal Hassan dudó en la salida de balón y el delantero noruego no perdonó. Haaland presionó con intensidad, aprovechó el despeje fallido del guardameta y empujó el balón al fondo de las redes para firmar su doblete y devolver la ventaja a los escandinavos antes del descanso.
La entrada de Leo Ostigard terminó por inclinar definitivamente el encuentro. Apenas tres minutos después de ingresar al terreno de juego, el central del Genoa cabeceó al fondo de la red para establecer el 3-1 y ampliar la diferencia para Noruega.
Todavía hubo tiempo para más. Ya en el tiempo añadido, Haaland volvió a demostrar su influencia en el ataque. El delantero prolongó de cabeza un balón dentro del área y dejó servido el cuarto tanto para que Kristian Thorstvedt únicamente tuviera que empujarlo a la red y colocar el 4-1 definitivo.
Con una actuación sobresaliente de Erling Haaland, autor de dos goles y una asistencia indirecta, Noruega celebró por todo lo alto su regreso a los mundiales y envió un mensaje claro al resto de selecciones: los vikingos están de vuelta.






