Francia tiene una ventaja que pocos pueden presumir en este Mundial: cuando el partido se atasca, aparece Kylian Mbappé. El delantero del Real Madrid firmó un doblete, llegó a los 14 goles en las Copas del Mundo e impulsó la victoria de los de Didier Deschamps sobre Senegal (3-1) en un encuentro más complejo de lo que reflejó el marcador.
El resultado confirmó a la selección francesa como una de las grandes candidatas al título, aunque también dejó al descubierto algunas de sus carencias. Durante gran parte del primer tiempo, Francia fue un equipo espeso, sin ideas en la medular y excesivamente dependiente del talento individual de sus atacantes.
Senegal, lejos de intimidarse ante la vigente subcampeona del mundo, jugó de tú a tú. La selección africana dominó por momentos desde el físico, la intensidad y las transiciones rápidas. Ismaïla Sarr y Nicolas Jackson encontraron espacios a la espalda de la defensa francesa y pusieron en aprietos a un conjunto galo incapaz de darle continuidad a su posesión.
La mejor ocasión de la primera mitad fue precisamente para Senegal. En el minuto 24, una rápida transición dirigida por Jackson terminó con un potente disparo del delantero que se estrelló en el poste y, tras rebotar en Mike Maignan, acabó en córner. Francia había sido superada en sensaciones, en energía y en peligro generado.
Mbappé apenas encontraba espacios. Dembélé, Doué y Olise recibían lejos del área y la circulación francesa carecía de claridad. El equipo de Deschamps tenía la pelota, pero no el control del partido.
Todo cambió en el descanso
Francia dio un paso adelante y empezó a encontrar espacios. Michael Olise se convirtió en el futbolista capaz de conectar el centro del campo con el talento ofensivo y, a partir de su movilidad, comenzaron a aparecer las ocasiones.
El primer aviso fue del propio Olise, que obligó a intervenir a Édouard Mendy. En el minuto 65 llegó la jugada que rompió el partido. Olise filtró un pase milimétrico al espacio y Mbappé dibujó un desmarque perfecto antes de cruzar el balón por debajo ante la salida de Mendy. El delantero celebró el tanto con rabia, como quien necesitaba reencontrarse consigo mismo.
Senegal intentó reaccionar, pero el partido ya había cambiado de dueño. La entrada de Bradley Barcola terminó por sentenciar a los africanos. El atacante aprovechó una magnífica asistencia de Adrien Rabiot y definió con enorme calidad por encima del guardameta senegalés para colocar el segundo al minuto 82.
Mbappé firma una noche histórica
En el tiempo añadido, Ibrahim Mbaye recortó distancias y devolvió la emoción al encuentro. Durante unos instantes, Senegal volvió a creer en la remontada. Sin embargo, Mbappé se encargó de apagar cualquier esperanza. El delantero recibió fuera del área y se inventó un disparo letal, imposible para Mendy, para firmar un golazo y el definitivo 3-1.
La exhibición del delantero francés terminó siendo histórica. Con su doblete, Mbappé se convirtió en el máximo goleador de la historia de los “Bleus” con 58 tantos, superando los 57 de Olivier Giroud. Además, alcanzó los 14 goles en Copas del Mundo, quedando a solo uno de Ronaldo Nazário (15) y a dos del récord absoluto de Miroslav Klose (16). A sus 27 años, el atacante ya sigue ampliando una leyenda que amenaza con reescribir la historia de los Mundiales.





