Si guardamos un poco de memoria (y de edad), fácilmente podemos rastrear el origen de las conferencias matutinas para los medios de comunicación hasta los inicios del gobierno de Andrés López en el Distrito Federal pues tal era el nombre de la ahora constitucionalmente denominada Ciudad de México.
No se debe confundir este espacio de convivencia idílica, de perfecta administración y medio ambiente de calidad insuperable, con otra ciudad de México a la cual Carlos V, rey de España y señor de los dominios donde el sol jamás se ocultaba del todo, porque al llegar la sombra a unos, aparecía la luz en otros, debido a la esférica forma de nuestro planeta.
Esa ciudad, llamada, muy noble y muy leal, no es la de hoy. Aquella era virreinal espacio del despojo imperial y deshumanizado, genocida, clasista y racista de los conquistadores y esta es campo del genio constituyente de un grupo de mexicanos ejemplares, sabios y responsables ante la historia, convocados por los nuevos tiempos no sólo de la obra jurídica sino también de la historia.
Pues bien. En aquellos tiempos –cuando la capital estaba gobernada por insensibles neoliberales— la mafia del poder mantenía un poderoso cerco informativo para sofocar el mensaje redentor del entonces gobernante, quien no por serlo dejaba de lado su incesante condición de luchador social.
Entonces, para romper ese vallado informativo; abrir los espacios, entrar a las televisoras y estaciones radiofónicas, antes de la proliferación de las benditas redes sociales, el adalid de los hombres y mujeres progresistas de México, ideó una conferencia cada mañana para -además—informar sobre la seguridad urbana.
Por esos días el payaso tenebroso, “Brozo”, mantenía una emisión cuyo nombre aludía albureramente al ejercicio coital matutino de los amantes antes de salir a trabajar: el mañanero. Por eso la conferencia política se pudo llamar “mañanera”; no matutina.
La conferencia, pues, se convirtió en indispensable fuente de información pues con el muy amplio conocimiento histórico y político del entonces gobernante además de su prodigiosa memoria para analizar con ella los momentos actuales con las mejores anécdotas de la reforma o la conducta de nuestros próceres (por no mencionar su amplísima cultura general), permitió dispersar una nueva doctrina[RC1] política: la atención prioritaria de los pobres.
Y como eran tantos (ahora gracias a su próvido legado son menos, muchos menos), el mensaje se convirtió en poderosa herramienta de persuasión política al divulgar la distribución del ingreso mediante los programas, sociales para atender a los siempre desatendidos; ancianos, mujeres solas, niños discapacitados y demás necesitados, menesterosos y urgidos de bondad.
Por eso el creador de este sistema de comunicación creado para servir y explicar al pueblo los motivos, resultados y futuro de las decisiones administrativas, políticas y hasta morales del gobierno, dijo alguna vez (en verdad varias veces), ¿qué sería de nosotros sin las mañaneras?
Pues la comunicación pública habría quedao en manos de la comentocracia apátrida y el pueblo no habría recibido, como en verdad ocurrió, la luz de la verdad, la palabra sincera, la presencia valerosa, la cara al frente, el pecho al sol o como se diga.
Por fortuna ese ejercicio de comunicación democrática ha sido continuado por la señora presidenta (con A),y merced a su esfuerzo cotidiano de madrugar para informar sin pausa ni fatiga, nos podemos dar cuenta de la verdad verdadera.
Por ejemplo: ¿ha leído usted a esos columnistas nostálgicos de la cucurbitácea hortícola llamada chayote (en los medios gringos, como CNN, “cha-yo-teh”) decirnos un día sí y otro también cómo estamos al borde de la intervención estadunidense como si esto fuera 1846 o viviéramos en el puerto de Veracruz en 1914?
Bueno, pues gracias a la mañanera ahora sabemos la verdad verdadera: no es cierto. No hay tensión entre el gobierno de Mexico y el de la Unión Americana.
Vea usted esto. Es palabra presidencial:
“Pero no hay tensión bilateral; yo no lo veo así… Si tú lees los periódicos y lees la comentocracia, no; ¡bueno!, estamos en una crisis tremenda… (pero) la relación con Washington se mantiene bajo un entendimiento sustentado en cuatro principios: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua, y cooperación sin subordinación… Nos coordinamos como iguales con Estados Unidos; hasta ahora la verdad es que ha habido respeto a México” sostuvo.
Así pues, gracias a la mañanera y a las indudables exactitud y sinceridad de la voz ejecutiva, podemos estar tranquilos. No pasa nada, nada de nada.
Todo lo distinto a este diagnóstico es falso de toda falsedad, como el borrego de CNN sobre la presencia letal de agentes de la CIA en este país:
El servicio filial de esta cadena dijo ayer: “Durante su conferencia de prensa de este miércoles, Sheinbaum dijo que la historia es “realmente sensacionalista” y acusó un intento por “dañar” a su Gobierno.
“… ¿qué interés tiene CNN, ¿cuál es el interés?
“Yo ayer dije, y lo he estado diciendo, que hay grupos en Estados Unidos y grupos en México que quieren que haya una mala relación entre el Gobierno de Estados Unidos y el Gobierno de México. Le están apostando a eso. ¿Para qué? Pues para dañar al Gobierno de México y al pueblo de México. Entonces, sí hay grupos que buscan eso”.
Ahora sabemos la verdad, gracias a la bendita mañanera.
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