El FC Barcelona se proclamó campeón de LaLiga por vigésima novena ocasión en su historia tras derrotar con absoluta autoridad al Real Madrid (2-0) en un Clásico que terminó convertido en una celebración inolvidable en el Spotify Camp Nou. El equipo de Hansi Flick, invicto como local durante toda la temporada liguera, confirmó su dominio absoluto en el fútbol español ante su máximo rival, que terminará el curso sin títulos por segunda temporada consecutiva.
Desde el inicio, el conjunto azulgrana tomó el control absoluto del encuentro. Dueño del balón, del ritmo y de las ocasiones, el Barça movió al Madrid de lado a lado mientras los visitantes apenas podían resistir las embestidas locales. El dominio culé encontró premio muy pronto. Una entrada a destiempo de Camavinga concedió una falta peligrosísima en la frontal del área y Marcus Rashford no perdonó.
El delantero inglés tomó carrerilla y al minuto 9 firmó una auténtica obra de arte. Un misil imparable que se incrustó en la escuadra de Thibaut Courtois y levantó al Camp Nou de sus asientos. Además del golazo, Rashford escribió su nombre en la historia azulgrana al convertirse en el primer futbolista del Barcelona en marcar de tiro libre en un Clásico desde Lionel Messi en 2012.
El tanto terminó de desarmar a un Real Madrid irreconocible, sin alma, sin corazón y sin capacidad de reacción. Los futbolistas blancos no ganaban un sprint, no disputaban una pelota dividida y tampoco mostraban la intensidad de un equipo obligado a competir por orgullo. El Barça adelantó todavía más las líneas y convirtió la salida madridista en una pesadilla constante. Camavinga erraba pases sencillos, Vinícius acumulaba controles imprecisos y Brahim no lograba conectar con sus compañeros.
El asedio derivó rápidamente en el segundo golpe. Dani Olmo inventó una asistencia de fantasía con un taconazo exquisito para habilitar la llegada de Ferran Torres al minuto 18. Raúl Asencio perdió la marca, Antonio Rüdiger no alcanzó a corregir y el delantero valenciano definió con enorme categoría ante Courtois para firmar el 2-0. Dos goles en menos de veinte minutos, dos genialidades y un baño futbolístico que reflejaba perfectamente la diferencia entre ambos equipos.
Tensión en el campo
El segundo tiempo aumentó la tensión competitiva. Una pelea entre Asencio, Dani Olmo y Vinícius evidenció la desesperación madridista ante la superioridad culé. Poco después, Jude Bellingham reclamó un codazo de Eric García dentro del área y terminó viendo la tarjeta amarilla tras reincorporarse antes de tiempo al terreno de juego.
El conjunto azulgrana siguió dominando cada faceta del partido y buscó ampliar la ventaja. Courtois evitó el doblete de Ferran con una intervención salvadora y el único susto real para el Barça llegó tras un córner rechazado por la zaga, cuando Bellingham definió ante Joan García, aunque el asistente levantó inmediatamente la bandera por fuera de juego.
No hizo falta más. Sin tiempo añadido y con un Real Madrid completamente hundido, el silbatazo final desató la fiesta en el Camp Nou. La victoria tuvo además una enorme carga emocional tras conocerse horas antes del partido el fallecimiento del padre de Hansi Flick. Los futbolistas culés dedicaron el triunfo y el campeonato a su entrenador en una noche que quedará para la historia del barcelonismo.
El Barcelona conquistó su 29ª Liga en el primer Clásico de la historia que le entrega matemáticamente el campeonato ante el Real Madrid.





