En una decisión dividida, el Banco de México (Banxico) realizó este jueves el último recorte a la tasa de interés de referencia dentro del actual ciclo de flexibilización monetaria iniciado en 2024, en medio de la debilidad económica nacional y retos del entorno macroeconómico, como el conflicto en Medio Oriente.
Tras concluir su reunión de política monetaria, el banco central anunció una reducción de 25 puntos base a la tasa clave, para ubicarla en 6.50 por ciento, el nivel más bajo desde marzo de 2022 y en el que se prevé que se mantenga hasta finales de 2026.
“En el primer trimestre de 2026, la actividad económica registró una contracción. En este contexto, se prevé un mayor grado de holgura que el previamente anticipado y persisten importantes riesgos a la baja hacia adelante”, anotó en su comunicado.
“La Junta de Gobierno juzgó apropiado realizar un recorte adicional a la tasa de referencia y con esto concluir el ciclo iniciado en marzo de 2024. Ello, en congruencia con la valoración del actual panorama inflacionario”, añadió.
La decisión de la Junta de Gobierno de Banxico de este jueves fue dividida 3 contra 2, con los votos disidentes de la subgobernadora Galia Borja y del subgobernador Jonathan Heath, quienes habría preferido mantener la tasa sin cambios en 6.75 por ciento.
“El impacto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía global es incierto y dependerá de su duración e intensidad”, advirtió Banxico.
“Hacia delante, la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. Juzga que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”, añadió.
Con la determinación de hoy, Banxico acumuló 15 recortes a la tasa de interés como parte de dicho ciclo.
El instituto central ha relajado gradualmente su postura monetaria después de llevar la tasa a un máximo de 11.25 por ciento en 2024, en medio de un esfuerzo por contener la inflación. Sin embargo, el debilitamiento de la actividad económica abrió espacio para continuar con los ajustes, aun cuando persisten riesgos inflacionarios asociados al conflicto en Medio Oriente y al aumento en los precios de materias primas.
La decisión de hoy se produce luego de que la economía mexicana registrara una contracción de 0.8 por ciento en el primer trimestre del año, la mayor caída desde finales de 2024, en un entorno marcado por menor inversión y persistente incertidumbre comercial.
La semana pasada, la Gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, manifestó en una comparecencia ante senadores que el instituto valoraría un último ajuste en esta decisión y que el ciclo de recortes estaba cerca del final.
Según Rodríguez Ceja, este ajuste permitirá alcanzar una postura monetaria que apoye la convergencia de la inflación a la meta de 3.0 por ciento.
Hoy más temprano se dio a conocer que la inflación se moderó en abril más de lo previsto a tasa anual, dando cierto margen al banco central para su determinación: de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), el alza en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) desaceleró a 4.45 por ciento después de acelerarse en enero, febrero y marzo. Analistas anticipaban una tasa de entre 4.50 y 4.54 por ciento.
El mandato del Banco de México es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, es decir, buscar una tasa de referencia que logre mantener la inflación baja y estable, para lo cual se ha fijado un objetivo de 3 por ciento. A diferencia de otros bancos centrales, Banxico no tiene un mandato dual en el que se incluya el empleo y el crecimiento económico.
…Y aumenta expectativas de inflación
El Banco de México ajustó al alza sus pronósticos de la inflación general para el segundo y el tercer trimestre de 2026 debido a niveles previstos más elevados para la tasa no subyacente en ese lapso.
El banco central prevé que el INPC aumente 4.1 por ciento en el segundo trimestre, en lugar del 4.0 por ciento previsto anteriormente, y 3.8 por ciento en el tercer trimestre, en vez del 3.7 por ciento proyectado en marzo.
Esta vez, Banxico no modificó los pronósticos para la inflación subyacente y los mantuvo en 4.1 por ciento para el segundo trimestre y 3.7 por ciento para el tercero.
“Conforme a lo previsto, no hay evidencia de efectos de segundo orden derivados de las medidas impositivas adoptadas a inicios de año. Las expectativas de inflación general para el cierre de 2026 exhibieron aumentos. Las de mayor plazo permanecieron relativamente estables en niveles por arriba de la meta”, indicó.
Banxico continúa anticipando que la inflación general converja a la meta de 3 por ciento hasta el segundo trimestre de 2027, aunque los pronósticos están sujetos a diversos riesgos.
En los riesgos al alza, advirtió disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, la persistencia de la inflación subyacente, presiones de costos, una tendencia a la depreciación del peso mexicano y afectaciones climáticas.
El Banco indicó que los cambios de política económica por parte de la Administración estadounidense y la agudización de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones.





