El Arsenal vuelve a una final de la Liga de Campeones dos décadas después. El conjunto de Mikel Arteta se impuso por 0-1 al Atlético de Madrid en el Emirates Stadium y selló su pase con un global de 2-1, en una eliminatoria igualada en lo físico y muy trabajada en lo defensivo, donde un solo detalle marcó la diferencia.
El partido respondió al guion esperado: máxima tensión, pocos espacios y prioridad absoluta por no cometer errores. El Atlético lo intentó sin claridad, y el reflejo de ello fue un dato contundente: no logró registrar ni un solo disparo a portería en toda la primera mitad. El Arsenal, más cómodo en ese escenario, fue creciendo con el paso de los minutos hasta encontrar el momento decisivo.
Gol antes del descanso
Ahí emergió Viktor Gyökeres, uno de los nombres propios de la eliminatoria. El delantero sueco dominó los duelos individuales, fijó centrales y originó la jugada del gol. Tras una acción iniciada por él, un disparo de Trossard obligó a intervenir a Oblak, que dejó un rechace que aprovechó Bukayo Saka para marcar el 1-0 al filo del descanso (45’).
Tras el descanso, el equipo de Diego Pablo Simeone reaccionó con más empuje que claridad. Antoine Griezmann y Giuliano Simeone rozaron el empate, pero se toparon con un seguro David Raya. Con el paso de los minutos, el Arsenal se hizo dueño del ritmo del partido, gestionando la ventaja con oficio, pausa y control.
Incluso pudo sentenciar en una ocasión clara de Gyökeres, que no acertó en la definición. El tramo final reflejó la impotencia rojiblanca. El Atlético empujó, pero sin precisión ni ideas claras, más con el corazón que con el fútbol. La última opción la tuvo Alexander Sorloth, que no logró conectar con claridad un centro desde la banda izquierda.
El conjunto londinense selló así su clasificación bajo control, confirmando su madurez competitiva. El equipo de Arteta alcanza la final de Budapest invicto, sin haber perdido un solo partido en toda la competición, consolidando su candidatura al título.
Temporada en blanco
Para el Atlético la eliminación supone otro golpe duro. Una temporada más sin títulos, otra oportunidad perdida en Europa y un nuevo episodio de frustración en la era Simeone. El técnico argentino vuelve a quedarse a las puertas en un curso que deja más dudas que certezas.
El Arsenal, que nunca ha sido campeón de Europa, disputará la segunda final de su historia. En Budapest, en el Puskás Arena, buscará hacer historia ante Paris Saint-Germain o el Bayern de Múnich.




