Autoridades federales aseguraron en Colima más de 60 kilogramos de cocaína ocultos en las paredes de un tractocamión, en un operativo conjunto en una de las rutas clave para el trasiego de drogas hacia el Pacífico.
De acuerdo con el reporte oficial, los agentes inspeccionaron la unidad con caja refrigerada, donde un binomio canino marcó la presencia de narcóticos.
Tras una revisión más detallada, localizaron 65 paquetes de cocaína, de aproximadamente un kilogramo cada uno, ocultos en el panel lateral derecho del remolque.
En el lugar fueron detenidas cuatro personas, quienes fueron puestas a disposición del Ministerio Público federal junto con la droga, el vehículo de carga y un automóvil vinculado al traslado.
La acción fue encabezada por elementos de la Secretaría de Marina (Semar), en coordinación con la Defensa, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Guardia Nacional (GN), quienes instalaron un punto de revisión sobre la carretera Playa Azul-Manzanillo.
El aseguramiento se reportó en un punto logístico, en un corredor que conecta Lázaro Cárdenas con Manzanillo, considerado uno de los principales accesos para el ingreso de cocaína proveniente de Sudamérica por vía marítima.
El puerto de Manzanillo, en particular, ha sido identificado por autoridades federales como un punto crítico en el tráfico de drogas, donde organizaciones criminales aprovechan el alto flujo comercial para ocultar cargamentos en contenedores o, como en este caso, en unidades de transporte terrestre que salen del puerto hacia el interior del País.
En esta zona, de acuerdo con pesquisas, operan células vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que mantiene control territorial en Colima y disputa rutas con otros grupos criminales, utilizando carreteras federales para mover droga hacia el Bajío, el centro del país y la frontera norte.
El Gabinete de Seguridad sostuvo que estas acciones forman parte del reforzamiento de controles en carreteras y accesos portuarios, en un intento por contener el flujo de drogas que cruza por uno de los puntos más sensibles del Pacífico mexicano.






