Quien señalaba la eliminatoria entre el Paris Saint-Germain y el Bayern de Múnich como una final anticipada no se equivocó. No defraudó. Fue una auténtica oda al fútbol. Ambos equipos regalaron a los espectadores uno de los mejores partidos del año, e incluso de la historia reciente de la Liga de Campeones. Un ida y vuelta constante, con talento desbordado y un ritmo imposible de sostener. En ese escenario, y con actuaciones estelares de Ousmane Dembélé, Michael Olise, Khvicha Kvaratskhelia y Luis Díaz, entre muchos otros, los de Luis Enrique se llevaron una ventaja mínima de cara a la vuelta (5-4).
El Bayern empezó controlando el encuentro. Los primeros 20 minutos fueron del conjunto alemán, que entró mejor, con personalidad y precisión, imponiendo su ritmo desde el balón. A los quince minutos, una transición perfecta terminó en penalti tras una acción en la que Luis Díaz ganó la posición a Pacho. Harry Kane asumió la responsabilidad y no falló (0-1). El gol no frenó al conjunto bávaro, que rozó el segundo en una conexión entre Kane y Olise que obligó a Safonov a intervenir con acierto.
El PSG respondió desde el talento. Primero avisó Dembélé con un mano a mano que desperdició, pero en la siguiente acción encontró el empate. En el minuto 24, Kvaratskhelia recibió en la izquierda, desbordó, recortó y soltó un disparo al palo largo imposible para Neuer (1-1). Un auténtico golazo del georgiano. El partido ya era un intercambio constante de golpes.
El conjunto parisino creció con el gol. En el minuto 33, João Neves, pese a su 1,74 de estatura, se anticipó en un córner para firmar de cabeza el 2-1. Pero la locura no había hecho más que empezar. En el 41, Olise, imparable por momentos, encontró premio con un disparo potente desde la frontal para devolver el empate (2-2). Y aún antes del descanso, otra acción decisiva: mano de Davies tras centro de Dembélé, revisión en el VAR y penalti. El propio Dembélé transformó el 3-2 en el minuto 45. Una primera mitad descomunal, la más goleadora en una semifinal de Champions.
PSG imparable
La segunda parte elevó aún más el espectáculo. El PSG pareció romper el partido en dos zarpazos consecutivos: primero Kvaratskhelia, en el 56, culminando una gran acción colectiva tras asistencia de Hakimi, y tres minutos después Dembélé, con un disparo seco al primer palo que dejó congelado a Neuer (5-2). El Parque de los Príncipes se desataba y el Bayern parecía al borde del colapso.
Pero este Bayern no se rinde. Sin Kompany en el banquillo, el equipo reaccionó con carácter. Dayot Upamecano recortó distancias tras una acción a balón parado y, poco después, Luis Díaz firmó uno de los goles de la noche: control exquisito, recorte ante Marquinhos y definición imparable ante Safonov para el 5-4.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia. Mayulu estrelló un balón en el travesaño tras un pase filtrado de Vitinha y, ya en el añadido, Pacho evitó el empate sacando sobre la línea un cabezazo de Kimmich. El resultado deja la eliminatoria completamente abierta de cara a la vuelta en el Allianz Arena. Lo de esta noche en París fue un espectáculo futbolístico: nueve goles, ritmo desbordado, cero miedo y talento en estado puro en una noche mágica que ya pertenece a la memoria de la Champions.





