La inflación anual de México se desaceleró ligeramente menos de lo esperado a principios de abril, ignorando por ahora los efectos de la guerra con Irán y manteniendo abierta la posibilidad de un segundo recorte consecutivo de las tasas de interés en la próxima reunión de política monetaria del Banco de México.
Los precios al consumidor aumentaron un 4.53% en las dos primeras semanas de abril, en comparación con el mismo mes del año anterior, según el Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra se situó ligeramente por encima de la estimación media del 4.50% de los analistas encuestados por Bloomberg y por debajo del 4.55% registrado a finales de marzo.
La inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y los combustibles, se desaceleró al 4.27% interanual, en comparación con el 4.44% de finales de marzo. Esta tasa subyacente, monitoreada de cerca por el banco central, se alineó con la estimación media del 4.26% de los analistas. El banco central tiene como objetivo una inflación del 3%, con un margen de un punto porcentual.
Según el INEGI, los tomates, los chiles serranos y las tarifas de los autobuses urbanos registraron los mayores aumentos de precio a principios de abril. En contraste, la electricidad, los tomates verdes, los pasajes aéreos y el pollo registraron las mayores caídas.
“Si les preocupaba el impacto de Irán en México, hasta ahora no ha habido ninguna. Seguimos viendo junio como una posible oportunidad para una reducción”, comentó Marco Oviedo, estratega sénior de XP Investimentos, en una nota a sus clientes.
Banxico, como se conoce al banco central, reanudó su política monetaria expansiva el mes pasado tras la pausa realizada en la reunión de febrero, reduciendo su tasa de referencia en un cuarto de punto, hasta el 6.75%. Sin embargo, esta decisión puso de manifiesto la divergencia entre los responsables de la política monetaria respecto a la trayectoria de la inflación, de la cual depende el momento de una nueva reducción de tasas a corto plazo, tal como lo han anunciado.
Tres miembros del Consejo de Administración votaron a favor de la reducción, mientras que dos apoyaron mantener la tasa en el 7%, ante la preocupación por una posible pérdida de credibilidad en las previsiones de inflación del banco, que sitúan los precios de nuevo en el rango objetivo en el segundo trimestre de 2027.
“Hemos revisado al alza nuestras previsiones de inflación una vez más, pero aún se encuentran muy por debajo de las expectativas del mercado”, señaló Jonathan Heath, miembro de la Junta de Gobierno de Banxico, en las actas de la reunión de marzo. “Estas expectativas no sugieren que se alcance el objetivo en 2027, y dicho objetivo se ve aún más comprometido al reducir la tasa de referencia”.
Mientras tanto, la subgobernadora Galia Borja destacó que el conflicto en Medio Oriente ya había elevado los precios del petróleo y aumentado la volatilidad financiera, generando nuevos riesgos inflacionarios que el banco central debe considerar.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Financiero Base, señaló que, a pesar de la desaceleración de la inflación registrada a principios de abril, persisten riesgos para los precios, como el aumento de los peajes y los efectos de las huelgas en el sector agrícola.
“México no debería seguir bajando las tasas de interés por ahora. No solo por la alta inflación de marzo y el dato de abril, sino porque las expectativas a largo plazo podrían desanclarse”.afirmó.





