Frecuentemente escuchamos que el peculado más grande en toda la historia de México ha sido el del huachicol fiscal, llevado a cabo durante el impoluto gobierno de Tartufo y continuado en el actual, que según las propias cifras oficiales supera los 600,000 millones de pesos. Sin haberse recuperado ni un centavo, se ha encubierto el desfalco con asesinatos de marinos que necesitaban silenciar, como el del contraalmirante Fernando Guerrero, quien tuvo la hombría de denunciar el atraco, cara a cara y de viva voz, ante los dos últimos secretarios de Marina: Ojeda y Morales, lo que le costó la vida.
No obstante, si hablamos de daño a la economía nacional, hay otro de mucha mayor gravedad por su monto, perfidia y devastadoras consecuencias: la criminal deuda que le impuso a México el embustero empedernido antes mencionado; protervo embaucador autoproclamado “rayito de esperanza” que vive hoy la angustiosa esperanza de no ser apresado.
En efecto, al arribar a la presidencia se comprometió solemnemente ante México a no endeudarlo más, y le aumentó su deuda al doble de la que había acumulado en toda su historia. Una parte la dilapidó en ocurrencias inservibles, repletas de corrupción y depredadoras (como el peligroso y ridículo Tren Maya); y, con la otra, mantuvo sumisos a sus votantes sin sacarlos de la pobreza.
Ahora Sheinbaum simula ignorar esa infamia y alega cínicamente que “si hubiera existido corrupción durante el mandato del expresidente López Obrador no habría programas de bienestar”. Como auténtica corcholata sigue siendo tapadera. Y peor aún: pasó aquel gobierno pero no la tracalada. El actual lleva las mismas pisadas: recurre a más endeudamiento para mantener y ampliar su base de votantes, ignorando las desesperadas demandas sociales expresadas cotidianamente en todas partes.
Sobre ese tema, afirma el destacado economista y respetado exservidor público Jorge Chávez Presa:
Los nuevos precriterios de política económica que la Secretaría de Hacienda entregará a la Cámara de Diputados no son una base sólida para construir la política fiscal del 2027: son el anuncio de un programa electoral financiado con deuda. Las transferencias en efectivo no se tocan porque consolidan votos… y la calidad educativa, la salud, la ciencia y tecnología seguirán deteriorándose. Primero es el poder.
Por ello reitero:
1) Los peculados laceran a la nación pero el monstruoso endeudamiento a cargo de todos los mexicanos (y principalmente trágico para los más pobres) tendrá por malditos ante la historia a quienes lo generaron, y muchos de sus descendientes renegarán hasta de su propia sangre.
2) En este México, herido por siniestras estocadas, el voto responsable de los ciudadanos el próximo año será la expresión ética que implique definición de cambio y protesta libertaria.






