Rodolfo G. Zubieta
En vista de la última temporada de la serie The Boys el cast reflexiona sobre el mensaje de la serie y sus temas principales: violencia, poder y fascismo.
Hughie (Jack Quaid), Mother’s Milk (Laz Alonso) y Frenchie (Tomer Capone) se encuentran internados en un Freedom Camp, campos de concentración ideados por Sister Sage (Susan Heyward) para castigar a disidentes a la visión fascista y totalitaria de Homelander (Antony Starr).
Las cosas no lucen bien para The Boys. Siendo sinceros, tampoco para Estados Unidos, dividido entre quienes aman a Homelander, ahora todopoderoso y controlador del gobierno, y quienes temen ser asesinados por pensar diferente. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
“La serie es una observación honesta de lo que sucede cuando un narcisista llega al poder, y creo que Antony ha hecho un excelente trabajo recordándoles a todos, en cada momento, cuánto poder tiene en sus manos”, advierte Colby Minifie, quien da vida a Ashley Barrett, ex CEO de Vought International, en una entrevista virtual.
La pequeñísima luz de esperanza, literalmente, emana de Starlight (Erin Moriarty), quien a regañadientes se unirá a Butch (Karl Urban) y Kimiko (Karen Fukuhara) para rescatar al resto del equipo y planear la destrucción, de una vez por todas, de Homelander.
Así arranca la quinta y última temporada de The Boys, que estrena sus primeros dos episodios este 8 de abril por Prime Video, una conclusión ultraviolenta y con consecuencias permanentes para todos los personajes.
“El mensaje que la serie transmite sobre el poder, y en especial en el contexto de estos personajes, plantea preguntas sobre qué sucede cuando consigues todo lo que quieres y qué tipo de persona es la que nunca está satisfecha. ¿Te conviertes en aquello que odias?”, reflexiona Valorie Curry, quien interpreta a Firecracker.
“Al mismo tiempo, es una sátira increíblemente incisiva que refleja nuestra cultura. The Boys siempre ha explorado esa intersección entre la fama, el capitalismo corporativo, la política, los medios de comunicación y la bestia que yace en el centro de todo”.





