La Procesión del Silencio en Querétaro conmemoró este viernes tres de abril de 2026 su 60 aniversario. Se consolida como una de las expresiones religiosas más representativas de la Semana Santa en la entidad, caracterizada por su solemnidad, recogimiento y profunda carga simbólica.
Esta manifestación de fe se realiza cada Viernes Santo por la tarde, con un recorrido por calles del Centro Histórico que parte del Templo de la Santa Cruz, donde inició en 1966 como una iniciativa del padre Ernesto Espitia Ortiz, con la participación de apenas 35 fieles. Con el paso de los años, la procesión ha crecido en organización y número de participantes, integrando cofradías, túnicas y elementos tradicionales.
Durante el recorrido, que se extiende por aproximadamente dos a tres horas, las y los asistentes acompañan en silencio imágenes de Jesucristo y la Virgen María, en representaciones relacionadas con la Pasión y Muerte, como muestra de luto, oración y penitencia.
Entre los elementos distintivos de esta tradición destacan el uso de túnicas y capirotes, el traslado de andas con imágenes religiosas, así como la iluminación con cirios y faroles. El silencio es interrumpido únicamente por sonidos solemnes como tambores o cornetas, que acompañan el paso lento de las hermandades.
Aunque esta práctica tiene antecedentes en procesiones europeas, particularmente en Sevilla, España, en Querétaro adquirió un carácter propio como expresión local de devoción, arraigándose en la vida religiosa de la Diócesis y convirtiéndose en una tradición que convoca a miles de personas cada año.
Autoridades, organizadores y el público en general presenciaron esta manifestación con respeto, en silencio durante su desarrollo y siguiendo las indicaciones establecidas, a fin de preservar el sentido espiritual y cultural que distingue a esta emblemática procesión.






