Alrededor de 250 sacerdotes de la Diócesis de Querétaro se congregaron en la Santa Iglesia Catedral para la celebración de la Misa Crismal, realizada en el marco del Miércoles Santo. La ceremonia reunió al presbiterio diocesano en uno de los momentos litúrgicos más significativos de la Semana Santa.
El vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, explicó que esta celebración tiene un profundo significado al estar vinculada directamente con Cristo. “En el miércoles santo, nosotros en nuestra Diócesis de Querétaro tenemos la celebración de la Misa Crismal. De la Misa Crismal, su nombre viene de Cristo. Cristo que significa: ‘el ungido del Padre’”.
Durante la eucaristía se llevaron a cabo dos momentos centrales. El primero fue la renovación de las promesas sacerdotales por parte de los presbíteros, quienes reafirmaron su compromiso de servicio y comunión con el obispo. “En la Misa Crismal, todos los sacerdotes renovamos nuestras promesas sacerdotales. Es decir, de vivir unidos al obispo, de ser fieles a nuestro ministerio, de ser obedientes al obispo y de trabajar en comunión con él”.
El segundo momento fue la bendición y consagración de los óleos que se utilizarán en los sacramentos a lo largo del año. Entre ellos, destacó la consagración del Santo Crisma. “La consagración del Santo Crisma, que este aceite se utiliza para ungir a los niños, a los jóvenes, cuando son bautizados; y es también el óleo con el cual se unge a todas las personas que se confirman”.
Asimismo, se bendijeron el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos, cada uno con funciones específicas dentro de la vida sacramental de la Iglesia. “La unción a los enfermos es, en primer lugar, para que, si es la voluntad de Dios, les conceda la salud. Y, en segundo lugar, es para que mediante esta unción se les perdonen sus pecados”. Estos aceites serán distribuidos en las parroquias de la diócesis para su uso en los distintos ritos.






