Italia sueña con estar en el Mundial, con volver al torneo más importante del planeta, ese que no disputa desde 2014, tras la victoria que cosechó este jueves ante Irlanda del Norte (2-0) en la semifinal de la repesca, gracias a los tantos de Tonali y Kean en la segunda mitad que descargaron toda la presión acumulada en los últimos días.
El desafío de Italia fue más mental que futbolístico pese a los problemas que aún presenta la ‘Azzurra’ en su manera de jugar, demasiado atenaza por los fracasos recientes, con demasiada presión por una posible nueva eliminación que le deje sin Mundial por tercera edición consecutiva. Pero superó el primer examen. Salió reforzada, más en temas de confianza que tácticos.
Son demasiados alicientes, demasiados aspectos extradeportivos los que maneja un equipo que, pese a ser superior a Irlanda del Norte, un combinado plagado de jugadores de segunda división inglesa, consiguió liberar un poco de ese peso que porta cada vez que salta al terreno de juego, siempre superada por las expectativas de toda su historia.





