La representante del colectivo feminista ADAX Digitales, Mayra Dávila Alvarado, lamentó que en esta edición de la marcha conmemorativa del 8 de marzo haya asistido una menor cantidad de mujeres que en 2025.
Y es que la activista aseguró que la presencia del Bloque Negro y las actitudes de violencia que se registran en estas manifestaciones ha inhibido la participación de las mujeres.
Además, alertó que estas características han propiciado una gran división entre quienes luchan por la misma causa, que es la defensa de los derechos de las mujeres.
“Yo veo que todas estas agresiones y estos disturbios ya traspasan más allá de las colectividades. Sí veo muy preocupante el tema, porque se está generando una división tremenda dentro del movimiento feminista y lo único que termina pasando es que esta es una marcha de las más chicas que ha habido en los últimos años; porque hay este tema de divisiones, de guerras sucias que sirven a intereses bien ajenos al movimiento feminista y a las únicas que afectan es a las mujeres, que les da miedo asistir a las movilizaciones, que las inhiben de participar y ahí tenemos la respuesta, cada vez menos participación de las mujeres”, argumentó.
Mayra Dávila mencionó que una de las estrategias de su colectivo fue acreditar a quienes buscaban dar cobertura a la marcha; lo que abonó a un control. Consideró que el joven señalado de agredir a una mujer en el monumento de El Tanque no estaba invadiendo el espacio de las mujeres en la manifestación.
“Nosotras, por ejemplo, autorizamos, acreditamos a fotógrafos y fotógrafas que van y cubren la marcha. Hasta estos momentos, lo que yo tengo entendido es que este compañero estaba documentando la marcha en compañía, incluso, de otras mujeres. Me parece que por ahí hay información que todavía no está saliendo a la luz, que todavía no tenemos certeza, permite que haya como confusiones al decir es que se estaba invadiendo el espacio de las mujeres”, resaltó.
En este sentido, Dávila Alvarado también calificó como “peligroso” que se difunda información y se genere criminalización y violencia en contra del fotógrafo; pues se pone en riesgo su integridad.
“Lo que me parece muy, muy peligroso es que, en esta búsqueda de llegar a dar responsabilidades, a criminalizar a las personas que están alrededor, se empieza a generar violencia que incluye compartir datos sensibles de las personas. No podríamos hacer eso porque estamos poniendo en riesgo también la integridad de otras personas, que podríamos ser cualquiera de los que estamos aquí”, apuntó.






