Durante el gobierno de Mariano Palacios Alcocer, el día de sus informes de gobierno asistían destacadas personalidades de todos los sectores de la vida pública. Ese día a sus colaboradores se nos asignaba a uno de los invitados con la misión de atenderlo. En un año me tocó recibir a Ana Luisa Peluffo, la recogí en el Mesón de Santa Rosa, cuando la vi, confianzudo, le tomé de las dos manos y frente a ella le dije: “En nombre del gobernador Mariano Palacios Alcocer, bienvenida a Querétaro”. Ella sonrió ampliamente, con sensibilidad de rinoceronte. agregué: “Me da mucho gusto conocerla personalmente, porque de niño no me dejaban entrar a ver sus películas”. Se le borró la sonrisa del rostro, en forma fría, seca y casi deletreando me dijo: “Y ya lo dejan entrar a ver mis películas”. Durante todo el tiempo que compartí con ella hice todo tipo de gracias, dignas de Cirque de Soleil, pero no pude recuperar mi función de buen anfitrión. Que descanse en paz.





