Con el estallido de la guerra en Irán el sábado, los inversionistas proyectaron que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aplazará su decisión de recortar su tasa de interés, actualmente en el rango de entre 3.50 y 3.75 por ciento, e incluso podría elevarla en los siguientes meses.
Mantener la tasa o incrementarla, tendría implicaciones para México, dependiendo del grado de diversas afectaciones y la duración del conflicto.
El mantenimiento de tasas altas por parte de la Fed, combinado con la incertidumbre por el conflicto, genera un escenario de “aversión al riesgo” que suele golpear con fuerza a los mercados emergentes, siendo México uno de los más expuestos.
Si en el País el Banco de México baja su tasa, pero la Fed no, el peso perdería más atractivo.
Si las elevadas tasas en EU terminan enfriando demasiado su economía, el flujo de remesas hacia México podría bajar aún más, afectando el consumo interno.
Las apuestas a que Fed mantenga su tasa han aumentado.
El conflicto en Irán pone en riesgo el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para cerca del 20 por ciento del petróleo mundial. Si el petróleo sube, los precios de la gasolina y los costos de transporte aumentan, lo que presiona al alza la inflación general.
Por lo pronto, el barril de crudo Los especialistas coincidieron en que si la inflación repunta por los altos costos de energía, la Fed se verá obligada a mantener las tasas altas para enfriar la economía.






